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Me causa mucha emoción haber visto esta película, Avengers: Endgame, sin que los patanes insufribles que andan diseminados en las redes sociales me lanzaran algún tipo de spoiler. Supongo que tengo suerte de principiante. La vi en un estado perpetuo de ingenuidad. Y no me arrepiento de absolutamente nada. Ni siquiera de la molestosa algarabía de los fanáticos que vociferaban en la sala de cine como si se tratara de una especie de mitin político. No hay desperdicio alguno en lo que he visionado, aún con sus tres horas de duración que pasan volando y hacen que me olvide por completo de ir al baño a cubrir mis necesidades urinarias. Es una película de superhéroes entretenida e, insólitamente, muy intimista cuando reúne por cuarta ocasión a los superhombres más poderosos del cine de Marvel para terminar con la saga del infinito que el estudio comenzó hace más de diez años y 21 películas producidas. Y sale bien parada. Si se me presenta la oportunidad, con mucho gusto la vería de nuevo.

Esta secuela de Avengers: Infinity War dirigida por los hermanos Russo pone mi corazón tan acelerado como una locomotora en algunas de las más espectaculares que haya atestiguado de este universo cinematográfico que, aparentemente, cierra un ciclo para abrir otro nuevo. Con esta película cobra sentido la continuidad establecida durante los 22 capítulos del macrocosmos cuando distingo la revisión, el homenaje imborrable a once años de superhéroes. Tiene acción, humor, melancolía, seriedad. Encuentro satisfacción en una historia muy emotiva sobre el compañerismo, la pérdida y el sacrificio. Los protagonistas que veo se muestran más profundos y empatizo con ellos en cualquier escena. Quizá se extiende más de lo necesario, pero está correctamente narrada. Lleva impresa el sello de la coherencia y de un manejo estupendo de la narración, cuya preponderancia subyace en la riqueza de los personajes, de su mundo tan fantástico y de los conflictos morales que se desatan por las anheladas piedras del infinito.

La trama de la película se sitúa tres semanas después de que Thanos (voz de Josh Brolin) eliminara la mitad de los individuos del firmamento haciendo el chasquido con las piedras del infinito. Presenta a un moribundo Tony Stark (Robert Downey Jr.) deambulando por el espacio al lado de Nébula (Karen Gillan). Ambos son rescatados por Capitana Marvel/Carol Danvers (Brie Larson). De regreso en la Tierra, se reúnen con los Vengadores restantes como Bruce Banner/Hulk (Mark Ruffalo), Thor (Chris Hemsworth), James Rhode/War Machine (Don Cheadle), Natasha Romanoff/Black Widow (Scarlett Johansson), Rocket Raccoon (voz de Bradley Cooper y Steve Rogers/Capitán América (Chris Evans). En el cuartel, deciden buscar a Thanos para quitarle las piedras del infinito y revertir lo que ha hecho. Lo encuentran mortecino en un planeta lejano. Pero es demasiado tarde. Se dan cuenta de que no pueden hacer nada porque Thanos ha destruido las piedras del infinito para prevenir que las usaran. Cinco años después, con la aparición de Scott Lang/Ant-Man (Paul Rudd), los Vengadores se proponen viajar en el tiempo a través del reino cuántico para obtener las piedras en distintos períodos del pasado y así poder cambiar las acciones del presente.

Me sorprende de inmediato el paralelismo producido por los viajes en el tiempo que entra en juego. Se estructura con buen ritmo y el típico montaje paralelo y de tiempos alternativos. Lo siento ingenioso y necesario. Creo que pocas veces lo he visto en una película de superhéroes. Hay referencias de la cultura popular para adelgazar las explicaciones complicadas que eso supone, a pesar de tratarse de ciencia-ficción. Los personajes, ahogados en la culpa, viajan al pasado para reconstruir los daños ocasionados en el presente y al mismo tiempo preservar el futuro, pero también, en el caso de algunos como Tony Stark o Steve Rogers, sirve para valorar a sus seres queridos y conocer más de sí mismos. El viaje en el tiempo es adecuado para cerrar los arcos argumentales de varios de los miembros de los Vengadores, incluyendo Iron Man y Capitán América. En esos instantes la película, además de adquirir la esencia clásica del cine de robos, le otorga una profundidad que humaniza brevemente a los personajes que hemos venido conociendo todos estos años. El viaje también se esgrime para concebir una nostalgia autorreferencial que, aunque a veces invoca a la sensiblería gratuita, nos recuerda algunos de los momentos más asombrosos de la saga.

Con el elemento de las piedras del infinito la película formula un estudio muy interesante sobre el bien y el mal que comienza con Avengers: Infinity War. El bien, además de ser cargado por todos los Vengadores, es simbolizado por Tony Stark. La travesía de la leyenda de Stark culmina cuando se sacrifica poniéndose el guante del infinito para realizar el chasquido que acaba definitivamente con Thanos. Stark, un simple humano, ha pasado de ser un héroe egoísta a un héroe de la ética que se inmola por todos. Es el personaje que se redime para salvar a los demás, si bien ya lo había experimentado en las otras películas de The Avengers. Su poder es el sacrificio que aprende con el paso de los años y en todas las batallas en las que ha participado. Por otra parte, Thanos representa el mal en su estado más politizado. Es un pedazo de tirano, megalómano, de gran poder, que anhela tranquilidad a cambio de cumplir con su objetivo de destruir la medianía de la vida del universo para balancearlo, cosa que logra en la cinta predecesora. Thanos es la antítesis de Iron Man, en el sentido de que lo sacrificaría todo con tal de lograr su cometido. Otro aspecto que simboliza esa dicotomía entre el bien y el mal está en que el héroe, Iron Man, utiliza el guante con las piedras del infinito en la mano derecha, mientras que el villano, Thanos, lo había utilizado en la mano izquierda. Tanto esta película como la antecesora Avengers: Infinity War forman, irónicamente, el balance del que habla Thanos cuando pone en pantalla su recóndita tesis sobre el conflicto eterno entre bien y el mal. En la primera el mal triunfa y el bien fracasa, mientras que en la segunda ganan los buenos y pierden los malos, estableciendo así una igualdad de condiciones entre héroes y villanos.

Sospecho que la magia de la película reside en la manera tan virtuosa en que los hermanos Russo le pasan factura, equilibrando los subterfugios clásicos de narrativa superheroica con el amplio repertorio de unos personajes que se sienten genuinos. Aunque puede ser previsible (sé de antemano que obtendrán las piedras y que matarán a Thanos) y le sobre metraje, caigo rendido ante los elementos más heterogéneos que la componen. Los golpes de efecto tienen sorpresas que me asombran cuando menos lo espero, el renovación de personalidad de Hulk como nerd y de Thor como un borracho barrigón me resulta hilarante, la música empática me conmueve en las escenas de mayor carácter dramático, la resolución final del conflicto es una cosa de locos que despierta cada uno de los vellos de mi piel con una de las batallas más colosales que se han realizado en el cosmos marveliano. Me cuesta pensar que se trata de la conclusión de toda una saga, pero así como la vida misma, nada dura para siempre. Hay que disfrutar el viaje. Es el épico final de la primera gran etapa de las películas de superhéroes de Marvel.

Ficha técnica
Año: 2019
Duración: 3 hr 01 min
País: Estados Unidos
Director: Anthony Russo, Joe Russo
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Trent Opaloch
Reparto: Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Chris Hemsworth, Chris Evans, Brie Larson, Don Cheadle, Paul Rudd, Josh Brolin (voz),
Calificación: 7/10



Sinopsis: Después de los eventos devastadores de 'Avengers: Infinity War', el universo está en ruinas debido a las acciones de Thanos, el Titán Loco. Con la ayuda de los aliados que quedaron, los Vengadores deberán reunirse una vez más para intentar deshacer sus acciones y restaurar el orden en el universo de una vez por todas, sin importar cuáles son las consecuencias.


Admito que fui a ver la película Shazam! con cierto escepticismo. Entré a la sala de cine pensando en que se trataba de otra de esas películas aburridas que a veces salen de la mente creativa de la gente de DC Films, de las que solo me ha gustado, por supuesto, la infravalorada Man of Steel. Al ver que había muy poca gente me sentí aliviado. Pero la proyección tardaba en iniciarse y comencé a impacientarme. Tuve que aguantar los chirridos de una manada de niños acompañados de sus padres y los usuales treinta minutos de anuncios comerciales. Pensaba que todo eso que sucedía era una especie de premonición. Por suerte la cosa se calmó cuando comenzó la película. En un principio, casi no me emocionaba lo que veía. No obstante, al salir de allí, dos horas después, mi escepticismo había desaparecido y fue sustituido por una sonrisa de satisfacción. Me hizo sentir como un niño que abre regalos en una noche de navidad cualquiera. Es una buena película de superhéroes. Y supone el preámbulo de uno de los héroes más poderosos y divertidos del catálogo de DC. 

La película, que marca la primera aparición de Shazam en la gran pantalla desde la cinta serial de 1941 "Adventures of Captain Marvel" (período en el que era conocido como Captain Marvel), adquiere un vendaval de ligereza al no tomarse nada en serio. Cuando escucho la palabra mágica se vuelve entretenida, siempre encadenada de los artificios del género para satirizar, prácticamente, todos los componentes de los cómics de superhéroes. Y lo que veo es genial. La historia de Billy Batson es interesante y cobra mayor ímpetu con la presencia de Zachary Levi. En su núcleo encuentro un moderado comentario sobre la amistad, la honestidad y el valor de los lazos familiares. La trama tiene algunas sorpresas. Las secuencias de acción me emocionan cuando Billy pone a prueba sus superpoderes. Las referencias a otros superhéroes son sutiles. Los diálogos me producen mucha risa. Posee el vigor que tanto necesitaba el universo extendido de DC. 

En la película seguimos a un muchacho de 14 años que se llama Billy Batson (Asher Angel) y que se ha quedado huérfano desde que se separó de su madre, hecho que lo ha marcado profundamente. Vive en Filadelfia. Es un chico travieso, a veces malhumorado y rebelde, que hace las cosas a su manera. Lo único que le interesa es encontrar a su madre. Su actitud lo ha llevado a abandonar todas las casas de los padres que lo adoptan. Pronto es adoptado por Víctor (Cooper Andrews) y Rosa Vásquez (Marta Milans), donde tiene que compartir con sus nuevos hermanos adoptivos, Mary Bromfield (Grace Fulton), Pedro (Jovan Armand), Eugene Choi (Ian Chen), Darla (Faithe Herman) y Freddy Freeman (Jack Dylan Grazer). 

En un principio a Billy le cuesta adaptarse a problemas de la adolescencia como la vergüenza, el consentimiento de los demás y la convivencia familiar con sus nuevos hermanos, pero poco a poco lo supera cuando, por su corazón noble, es elegido por un anciano moribundo, Shazam (Djimon Hounsou), como su sucesor, otorgándole una serie de superpoderes que se activan diciendo la palabra “¡Shazam!” y que lo convierten en un hombre musculoso vestido de rojo y con capa blanca.

La magia de la película reside en la forma tan descabellada en que su narrativa emplea la fórmula superheroica cada vez que el protagonista grita la señal fantástica y expone sus poderes. Está consciente de sus artimañas genéricas y casi siempre deja entrever con una sencillez infantil que se trata de un mundo habitado por chavales que juegan a ser encapotados y que idolatran a otros tan populares como Batman o Superman. Nos pasea con Billy Batson por situaciones que pueden ser un tanto absurdas, pero que divierten un montón cuando lo ponen a pasar trabajo para modelar su identidad como Shazam, haciendo travesuras que solo haría un chico de esa edad en dicha circunstancia: causar destrozos, intentar comprar bebidas alcohólicas, prenderse fuego, dispararse con armas, entrar a lugares frecuentados por adultos, saltar por los edificios, desear volar por los cielos, formar exhibiciones públicas a cambio de dinero, subir el contenido a YouTube, en fin, vanagloriarse con sus habilidades recién adquiridas. 

Pero por otra parte, muestra las consecuencias de esos actos y hace que Billy se responsabilice por sus acciones como todo adolescente ordinario, enfrentándose al típico antagonista sin mucho desarrollo, Doctor Sivana, (Mark Strong) para comprender, junto a sus hermanos, que la unión hace la fuerza. El tono, no obstante, es el de una comedia de mayoría de edad que marcha para aligerar la acción de algunas de las secuencias y la seriedad que refleja la metáfora sobre el poder de la familia unida alejada de cualquier rastro de egoísmo.

Considerando la cantidad de películas que se estrenan cada año del género de encapuchados, esta película del director David F. Sandberg ("Lights Out") supone un soplo de aire fresco al contar los orígenes de uno de los personajes más longevos de los cómics norteamericanos. Me ha entretenido mucho. Los efectos visuales son muy adecuados para su presupuesto. El ritmo es invariable. El humor, que me recuerda aquella comedia ochentera "Big", es constante y funciona en los momentos menos esperados. La química existente entre el carismático Billy Batson de Zachary Levi y la familia de huérfanos es muy agradable. Es una película de superhéroes disfrutable, sencilla, algo trivial, pero desviada de pretensiones y empapada de una gracia con la que he pasado un buen rato observando las ocurrencias de este peculiar superhéroe que, durante mucho tiempo, fue el verdadero Capitán Maravilla.


Ficha técnica
Año: 2019
Duración: 2 hr 12 min
País: Estados Unidos
Director: David F. Sandberg
Guion: Henry Gayden, C.C. Beck, Bill Parker
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Maxime Alexandre
Reparto: Zachary Levi, Mark Strong, Jack Dylan Grazer
Calificación: 7/10





Sinopsis: Cuando Billy Batson (Angel), un chaval de acogida de 14 años que ha crecido en las calles, grita la palabra 'SHAZAM!', se convierte en el Superhéroe adulto Shazam (Levi), por cortesía de un antiguo mago.



Imagino que para el estudio de Kevin Feige la película Captain Marvel debe representar un hito sin precedentes en el catálogo de cintas taquilleras que han producido hasta ahora. Introduce, con una creatividad que se ha ido de vacaciones, a la primera superheroína que protagoniza un largometraje dentro de su universo cinematográfico, luego de que durante varios años sus personajes femeninos hayan sido relegados a roles secundarios, frente a la hegemonía de héroes masculinos. Se acabó la desventaja. Se llama Carol Danvers. Algunos la llaman Capitana Marvel. Y es una de las mujeres más poderosas concebidas por los cómics de Marvel. Me dicen también que es la respuesta directa a la Mujer Maravilla de DC, aunque no sea tan popular como ella. Para mí, no obstante, la película representa una pérdida de tiempo irreparable al tener un problema fundamental que maltrata la introducción de la famosa heroína.

La película de Anna Boden y Ryan Fleck no consigue emocionarme en ninguno de los escenarios que presenta. Tropieza, en ocasiones, con los componentes más deslucidos de una fórmula genérica que está al servicio de la tontería. El ritmo me deja frígido. Lo que pasa no me sorprende. Su estilo visual es muy blando cuando desata la pirotecnia espacial, o cuando evoca una nostalgia apática tocando las referencias culturales de los años noventa. Pienso que me está engañando cuando atestiguo unas decisiones narrativas mecánicas y muy previsibles engendrando la acción, comúnmente adornadas con unos villanos sin nada de enjundia que tienen el único propósito de servir de resorte para modelar la identidad de la amnésica Carol Danvers de Brie Larson, en cuya personalidad, alejada de estereotipos, por lo menos encuentro algo de magnetismo.

La historia de la película se sitúa en los años 90 y muestra a Carol Danvers (Brie Larson) atravesando diversas circunstancias, primero, para recuperar la memoria y conocer un pasado que le parece difuso y, segundo, con el objetivo de detener a toda costa una raza alienígena conocida como Skrulls, que tienen la capacidad de transformarse en cualquier individuo. Para que esto suceda, traslada a Danvers desde el planeta del imperio Kree, donde tiene como mentor a Yon-Rogg (Jude Law), hombre que le enseña a controlar sus poderes recién adquiridos y las emociones que moldean su carácter, hasta llegar al planeta Tierra para conocer a un agente de S.H.I.E.L.D, Nick Fury (un rejuvenecido Samuel L. Jackson con tecnología digital), que se unirá a su travesía junto a un gato muy peculiar. El resto es pastiche.

El argumento de la película me desanima cuando veo que la protagonista es perseguida por los supuestos enemigos liderados por un tal Talo (Ben Mendelsohn) y decide enfrentarse a ellos, una y otra vez, en persecuciones que no poseen nada de emoción. Me harto de la insistencia de los directores de meter unos guiños de los noventa que casi no se dejan sentir, de unas secuencias de acción en la que los golpes que asesta a los tipos malos lucen infantiles, de unas situaciones facilonas de las que ella sale airosa sin ningún tipo de inconveniente. Tampoco constituye para mí una sorpresa el giro que revela que el verdadero ruin a fin de cuenta es Yon-Rogg y que es el principal responsable de la muerte de la señora de los sueños de Danvers, la Dr. Wendy Lawnson (Annette Benning), quien era la jefa de Danvers en la Tierra, pero que en el mundo de los Kree era conocida como Mar-Vell, mujer de ciencia que ayudaba a los refugiados Skrull.

La película, encaramada en esas modas feministas que tanto veo en las redes sociales, ofrece una lectura discursiva sobre el empoderamiento femenino de una mujer autónoma que no depende del hombre para resolver las contrariedades laminadas en la realidad y cuya fuerza proviene del interior. Es la mujer que se ha liberado de las ataduras propiciadas por el dominio masculino. Supongo que es también la razón por la que los roles de Mar-Vell y de Yon-Rogg han sido invertidos. En la mayoría de las escenas coloca a los hombres con irrelevancia para que solo las mujeres puedan resolver los problemas, como los momentos en que la amiga afroamericana corrige la pérdida de recordación de la protagonista blanca, o, también, en la batalla de los sexos del tercer acto en la que la Capitana Marvel interrumpe de una trompada el discurso trivial del antagonista para demostrar su superioridad, pero que, aun así lo ayuda a levantarse para subsanar la metáfora de la equidad.

Esa autonomía femenina es aprovechada por Brie Larson para personificar a Carol Danvers con su estoicismo, su prepotencia y con un rostro ataráxico que le cuesta reírse, algo que, reconozco, me atrae mucho. La separa, asimismo, de todo estereotipo sexista, casi recurriendo a una imagen de autoridad, como una mujer dominante que toma la iniciativa por sí sola ante cualquier situación. Su estrella rubia con traje de látex rojo y azul y con el peculiar mohawk que adorna su cabeza cuando activa su máscara, es muy diferente a todas las que ha exhibido Marvel en el cine.

El desliz de la película reside, sin embargo, en la manera tan desaforada en que ilustra a unos personajes secundarios vacíos y la fabricación calculada de una trama que pone en el tapete, sin nada de entusiasmo, dificultades baladíes para que la heroína que casi no se ríe haga las usuales hazañas de espantar a los indecorosos que vienen de otro rincón de la galaxia. Lo peor del caso es que he ido al cine pensando en que se trataba de una maravilla. Cuánto me he lamentado al salir de allí. Es un fiasco. Un blockbuster mediocre que nunca termina de despegar para ser entretenido.

Ficha técnica
Año: 2019
Duración: 2 hr 03 min
País: Estados Unidos
Director: Anna Boden,  Ryan Fleck
Guion: Anna Boden, Ryan Fleck, Geneva Robertson-Dworet
Música: Pinar Toprak
Fotografía: Ben Davis
Reparto: Brie Larson,  Samuel L. Jackson,  Jude Law,  Ben Mendelsohn,  Gemma Chan
Calificación: 5/10







Sinopsis: La historia sigue a Carol Danvers mientras se convierte en uno de los héroes más poderosos del universo, cuando la Tierra se encuentra atrapada en medio de una guerra galáctica entre dos razas alienígenas.



Parece una costumbre que, en el cine de superhéroes de las películas del Universo Extendido de DC, exceptuando, por supuesto, a la asombrosa Man Of Steel, se produzca una fórmula muy genérica que, con cada estreno, sentarme a verlas con su metraje excesivo es una especie de tortura medieval para mis retinas. Voy al cine entusiasmado y salgo aburrido. Me resulta difícil entretenerme con ellas. Se vuelven planas, trilladas, previsibles. Están inundadas de una holgazanería narrativa en la que la trama es un resorte para la insustancialidad y la falta de cohesión, de personajes muy icónicos convertidos en figuras de acción de masilla que solo quieren ser héroes al servicio de la ingenuidad, de una fatigante pirotecnia en la que uno no sabe ni qué está pasando entre tanto caos. De su línea en solitario ya han estropeado a la Mujer Maravilla y ahora, recientemente, también al icónico Aquaman, la última película en su catálogo de productos de segunda mano. 

 Aquaman la dirige James Wan, director acostumbrado al género del terror que, por primera vez, incursiona en el género fantástico, con una fantasía submarina que me produce una sensación que solo encuentro cuando veo a los peces en la pecera o en el acuario, donde no pasa nada relevante durante dos horas y media eternamente largas y los peces se transforman en personajes (incluyendo al héroe de la portada) de plástico desechable. Sus efectos visuales son decentes, pero la trama luce reciclada de otras películas que no valen la pena mencionar. El génesis de Aquaman se hunde en las aguas más profundas del hastío con la historia de Arthur Curry/Aquaman (Jason Momoa), el héroe de plástico en un mar de basura que tiene la difícil tarea de unificar a unos reinos acuáticos que, para su mala suerte, son parte de una sociedad sofisticada, intolerante y autoritaria que está en medio de una guerra subacuática.  

La historia de la película, narrada por el mismo Arthur, comienza contando un romance muy precipitado entre sus padres, Atlanna (Nicole Kidman), Reina de la nación subacuática de Atlantis y, Tom Curry (Temuera Morrison), el guardián de un faro, y lo que ellos hacen para protegerlo. Un par de años después en la adultez, Arthur, que es mitad humano y mitad atlante, regresa a visitar a su padre luego de un viaje largo en el que pelea con piratas submarinos y algunos tipos malos. Y allí inician unos problemas que me importan muy poco cuando conoce a la Princesa Mera (Amber Heard) y ella acuda en su ayuda para buscar un tridente legendario por el globo e impedir que el rey de Atlantis declare la guerra al mundo terrestre que tanto ha contaminado los mares, algo que el mismo póster de la película revela.

Todas las secuencias de la película están fabricadas para que el héroe, Aquaman, recurra a los subterfugios más artificiosos y pueda salir triunfante con el tridente en la mano derecha y con la muchacha [Mera] que es su interés romántico en la mano izquierda, en una aventura ininteligible que los pasea por tierra, mar y aire con el fin de consumir la interminable duración de la forma más fácil posible: dando vueltas. Las pistas que siguen a Arthur y Mera (con una química muy pobre entre Jason Momoa y Amber Heard) se colocan para que se agudicen las contrariedades causadas por villanos como David Kane/Black Manta (Yahya Abdul-Mateen II) o como el hermano de Aquaman, Orm Marius/Ocean Master (Patrick Wilson), enemigos con motivaciones muy cuestionables e innecesarias. 

Momoa le inyecta un carisma calculado a Aquaman, interpretándolo como alguien burlesco, arrogante, inexpresivo, con una mala reputación que logra motivarlo para encontrar un verdadero propósito más allá de su lado público como un superhéroe de la Liga de la Justicia. Sin embargo, sus líneas de diálogo son pésimas y el humor que proyecta es desabrido y muy automatizado. Su presencia casi no se siente porque no hay ninguna escena memorable que tatúe su personalidad. Es solo el héroe de rutina que tiene la labor de salvar a los suyos para descubrir su identidad.  

Con esta película, Wan comunica ideas soterradas que son interesantes como la protección del medio ambiente, el cuidado de los océanos que los humanos han destruido y la metáfora de la tolerancia en la diversidad étnica, pero que son enterradas bajo el agua para favorecer un espectáculo visual muy pomposo y trivial saturado de criaturas generadas por ordenador y enfrentamientos debajo del mar con unos personajes que parecen marionetas tendiendo de un arrecife de coral. Su película es aburrida, estrepitosa, novelesca, con un tercer acto agotador en el que casi me ahogo de tanto bostezar. 

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 23 min
País: Estados Unidos
Director: James Wan
Guion: David Johnson, Will Beall
Música: Rupert Gregson-Williams
Fotografía: Don Burgess
Reparto: Jason Momoa,  Amber Heard,  Patrick Wilson,  Willem Dafoe,  Nicole Kidman,
Calificación: 4/10





Sinopsis: Cuando Arthur Curry (Jason Momoa) descubre que es mitad humano y mitad atlante, emprenderá el viaje de su vida en esta aventura que no sólo le obligará a enfrentarse a quién es en realidad, sino también a descubrir si es digno de cumplir con su destino: ser rey, y convertirse en Aquaman.
Sinopsis: Helen tiene que liderar una campaña para que los superhéroes regresen, mientras Bob vive su vida "normal" con Violet, Dash y el bebé Jack-Jack —cuyos superpoderes descubriremos—. Su misión se va a pique cuando aparece un nuevo villano con un brillante plan que lo amenaza todo.

Ficha técnica
Título original: Incredibles 2
Año: 2018
Duración: 1 hr 58 min
País: Estados Unidos
Director: Brad Bird
Guion: Brad Bird
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Mahyar Abousaeedi, Erik Smitt
Reparto (voces): Craig T. Nelson, Holly Hunter Holly Hunter, Sarah Vowell, Huck Milner, Catherine Keener Catherine Keener
Calificación: 7/10
Sinopsis: Con sus recién adquiridos poderes sobrehumanos, un padre se dispone a ayudar a su hija, que está a punto de perder todo lo que da sentido a su vida.

Ficha técnica
Título original: Yeom-lyeokAño: 2018
Duración: 1 hr 41 min
País: Corea del Sur
Director: Yeon Sang-ho
Guion: Yeon Sang-ho
Música: 
Jang Young-gyu
Fotografía: Byeong Bong-seon
Reparto: Ryu Seung-ryong,  Shim Eun-kyung,  Go Na-hee,
Calificación: 7/10
Sinopsis: Scott Lang lidia con las consecuencias de sus elecciones como superhéroe y padre. Mientras lucha por mantener un equilibrio entre su vida hogareña y sus responsabilidades como Ant-Man, se enfrenta a Hope van Dyne y al Dr. Hank Pym con una nueva misión urgente. Scott debe volver a ponerse el traje y aprender a luchar junto con La Avispa mientras el equipo trabaja en conjunto para descubrir secretos del pasado.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 58 min
País: Estados Unidos
Director: Peyton Reed
Guion: Andrew Barrer, Gabriel Ferrari, Paul Rudd, Chris McKenna, Erik Sommers
Música: Christophe Beck
Fotografía: Dante Spinotti
Reparto: Paul Rudd, Evangeline Lilly, Michael Douglas, Michael Peña, Michelle Pfeiffer, Laurence Fishburne

Crítica de la película

La película de Ant-Man, producto de segunda categoría en el catálogo de películas de Marvel, había captado mi interés cuando se estrenaba en 2015. En aquel entonces, fui al cine para conocer a este superhéroe que se convierte en una cosa más pequeña que un átomo. En la sala no cabía nadie. Recuerdo que tuve que digerir los fatigosos treinta minutos de anuncios comerciales. Y empezaba a disfrutarla, hasta que me invadieron los bostezos. Era de los pocos que combatían el aburrimiento con silencio, frente a una fanaticada que gritaba como si estuvieran apostando en una gallera. El más preciado recuerdo era que salía con la cara que pone aquel famoso meme: decepcionado. El concepto de la hormiga atómica era interesante, pero carecía de gracia, de cierto dinamismo. A pesar de todo, como la película había reventado la taquilla sabía que, tarde o temprano, llegaría una secuela.

La secuela se titula Ant-Man and the Wasp y, para colmo, la he pasado peor que con la antecesora. No veo el supuesto entretenimiento, no me emociona ninguna escena, los personajes son desechables, es una infantilada con un argumento repleto de huecos cuánticos. Todo es mareante, previsible, rutinario, lo único que me sorprende son las ritualizadas escenas post-créditos. La dirige nuevamente Peyton Reed, director que la elabora con chistes más pueriles y una acción de rutina, supongo que para que el público simpatice más rápido con el héroe Scott Lang/Ant-Man (Paul Rudd), protagonista que debe lidiar con una crisis familiar que lo involucra en una visita por el mundo cuántico y en la lucha con unos villanos de cartón.

Nada ha cambiado desde los eventos de Captain America: Civil War, Scott sigue siendo el ex convicto vigilado por el FBI que ahora se encuentra bajo arresto domiciliario por lo que pasó. En casa, disfruta de la presencia de su hija, Cassie (Abby Ryder Fortson), con quien juega construyendo hormigueros ultrasecretos. También ha formado una compañía de seguridad con su amigo Luis (Michael Peña). Un extraño sueño que tiene lo lleva a trabajar con Hank Pym (Michael Douglas) y con su hija, Hope van Dyne/The Wasp (Evangeline Lilly), con el fin de recuperar a la esposa de este, Janet van Dyne (Michelle Pfeiffer), quien se halla perdida en la realidad cuántica.

La motivación de Scott se sustenta en la responsabilidad paternal y en un componente sentimental, pues además de preocuparse por su hija y de cooperar con Hank, siente emociones por Hope, algo que anticipo fácilmente. Hope es el interés romántico de Scott, pero, también, la compañera de acción: la superheroína que simboliza que es el turno de la mujer para erradicar el mal y salvar a los suyos.

La mayor debilidad de la película es la forma tan ingenua en que la trama se desarrolla: las usuales persecuciones incoherentes en las que la policía ni se da cuenta de lo que pasa; una subtrama de relleno en la que se introduce un antagonista acartonado; el agente del FBI que parodia la institución; un edificio que se convierte en un macguffin indestructible; tres chiflados que no dan nada risa; una joven malcriada del librito (Hannah John-Kamen como Ghost), de la cual sé de antemano que no va a morir a causa de la moda de la diversidad que existe en Hollywood, y que su problema tiene una solución más sencilla de lo que aparenta. Aunque la trama de recuperar a Janet tiene coherencia, los secundarios la entorpecen, haciendo que el ritmo sea muy inconsistente.

La película, que recurre a la fórmula marveliana y a unos efectos visuales que no me atrapan, comienza a cansar a la media hora. En el tercer acto todo es aparatoso, aburrido, hasta durmiendo predigo lo que sucede. Reed le da otra vez una dirección de cinta de robos, pero con el giro de género que la inclina por la familia. Y es tan evidente que si no fuera por la acción sería una película más infantil de la cuenta (con Disney todo es posible). Dudo que vea otra del hombrecito hormiga y la avispa, mi masoquismo tiene límites. Con cada estreno, esta franquicia se pone peor.


5/10
Sinopsis:  Batman, junto a sus aliados y enemigos, se ve transportado desde la moderna Gotham hasta el Japón feudal. 

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 25 min
País: Japón 
Director:  Junpei Mizusaki
Guion: Kazuki Nakashima
Música:  Yûgo Kanno
Fotografía: Animación
Reparto (voces):  Kōichi Yamadera, Wataru Takagi, Ai Kakuma
Calificación: 7/10
Sinopsis: El mercenario mutante, Wade Wilson (también conocido como Deadpool), reúne a un equipo de pícaros mutantes para proteger a un joven de habilidades sobrenaturales del brutal mutante que viaja en el tiempo, Cable.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 59 min
País: Estados Unidos
Director: David Leitch
Guion: Rhett Reese, Paul Wernick, Ryan Reynolds
Música: Tyler Bates
Fotografía: Jonathan Sela
Reparto: Ryan Reynolds, Zazie Beetz, Josh Brolin, Morena Baccarin, T.J. Miller,

Crítica de la película


Las ocurrencias de Deadpool, el mercenario demente que me ha propiciado risotadas con la autoparodia, hacen que su universo cinematográfico entretenga porque retiene una fórmula que, desde la primera película, ha funcionado por lo inusual que es en el género de superhéroes: acción frenética, violencia exagerada (clasificación R), humor negro y unas referencias de la cultura popular que se han convertido en una marca de agua. Con esto claro, el señor Ryan Reynolds, ayudado por su evidente carisma, ha logrado transformar al personaje del cómic de Fabian Nicieza y Rob Liefeld en todo un ícono del cine comercial, convirtiéndolo en un éxito inesperado de taquilla. Era solo cuestión de tiempo para la secuela. 

La nueva entrega, Deadpool 2, me ha puesto a pensar en que se trataba de una de esas películas que sufren de la maldición de las secuelas, pero me he equivocado. Es una secuela que ofrece una buena dosis de brutalidad y de cinismo cuando el protagonista, Wade Wilson/Deadpool (Ryan Reynolds), se burla de todo el mundo (rompiendo la cuarta pared) y no deja escapar a nadie hasta que estén muertos de la risa. Mantiene un ritmo adecuado, ágil, en el que la comedia y la acción se equilibra para presentar, en ocasiones, efímeras escenas dramáticas que buscan retratar una crónica más personal de Deadpool, pero que, igualmente, terminan siendo satirizadas. 

En esta ocasión, Wade Wilson/Deadpool, se divierte haciendo el trabajo de mercenario que tanto le gusta, matando a los criminales que ensucian las calles de la ciudad como si fuera un pasatiempo. Todavía vive con su novia Vanessa Carlysle (Morena Baccarin). Un día, las cosas repentinas lo acechan, se enfrenta a una situación grave y muy seria que lo afecta emocionalmente. Las risas se apagan por un diminuto momento de drama, piensa en el suicidio, pero recuerda que no puede morir. Para intentar olvidar lo sucedido se une a los X-Men, Colossus (Stefan Kapičić) y Negasonic Teenage Warhead (Brianna Hildebrand), para ayudar a Russell Collins/Firefist (Julian Dennison), el joven mutante que está fuera de control y que, sin saberlo, es el blanco de Nathan Summers/Cable (Josh Brolin), un mutante que ha venido del futuro para matarlo por razones que los spoilers me impiden revelar. 

Los personajes del reparto son introducidos de una forma convencional, genérica, pero con el simple propósito de construir una narración de tres actos que, a pesar de todo, resulta coherente para las motivaciones que le han otorgado los guionistas. Ryan Reynolds parece que ha nacido para el rol de Deadpool, interpreta al alocado antihéroe con histrionismo y con una comicidad retorcida que para él es normal; cada vez que habla dispara balas de sarcasmo para parodiar a personajes de los cómics, a películas de la cultura pop y a celebridades de la industria del entretenimiento. Josh Brolin interpreta a Cable, un villano que toma una postura intimidante, pero que a la larga no es tan memorable, simplemente es un sólido complemento para movilizar la trama. Los secundarios tienen sus escenas de fulgor, pero, a veces, son mermados por la figura del Mercenario Bocón. 

Si bien, en la primera película Deadpool afirmaba que era una historia romántica, en esta dice que es un relato familiar, y entiendo lo que quiere decir. No solo se refiere a la formación del X-Force, el mítico equipo de mutantes que debuta en una secuencia divertidísima, sino también a la de los cómplices que lo han acompañado desde la antecesora, sumándose también los nuevos como Cable y, muy especialmente, Neena Thurman/Domino (Zazie Beetz), una mutante cuyo único poder, aparentemente, es tener suerte. La cinta preserva la esencia y la emoción de la predecesora, aunque los temas sean distintos. 

La película cuenta con escenas hilarantes que han hecho que me duela el pecho de tanto reírme, la música es contagiosa, y el carismático antihéroe rompe los estereotipos de los superhéroes con una irreverencia que se mofa de los márgenes de la corrección política en el cine de blockbusters. Eso la hace atrevida, original, sorpresiva. Espero con ansias una tercera parte. 


7/10
Sinopsis: Los Vengadores y sus superhéroes deben estar dispuestos a sacrificar todo en un intento de derrotar al poderoso Thanos, el Titán Loco que quiere obtener las Gemas del Infinito para poner fin a la mitad de la vida del universo.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 29 min
País: Estados Unidos
Director: Anthony Russo,  Joe Russo
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Trent Opaloch
Reparto: Robert Downey Jr.,  Chris Hemsworth,  Benedict Cumberbatch,  Chris Evans, Mark Ruffalo,  Scarlett Johansson,  Chris Pratt,  Tom Holland,  Josh Brolin,


Crítica de la película

Han pasado diez largos años desde que el universo cinematográfico de Marvel (abreviado en inglés como MCU) comenzó a presentar en el cine algunos de los superhéroes creados por Stan Lee y Jack Kirby. En el trayecto, las películas, bajo la tutela del productor Kevin Feige, han conseguido una popularidad masiva y una recaudación billonaria en la taquilla mundial, gracias a unos fanáticos que corren despavoridos como ganado para poder ver los filmes. Las películas producidas por el estudio resultan entretenidas porque patentan una fórmula recurrente: tres actos sencillos, superhéroes buscando sus propias identidades en medio del deber, antagonistas desechables que desean acabar con el mundo y contiendas climáticas con mucha pirotecnia. Como era de esperarse, tarde o temprano llegaría el cambio de planes.

La permuta ha llegado con la nueva entrega de Los Vengadores, Avengers: Infinity Wars, que bien puede ser concebida como el nuevo testamento del MCU, el antes y después, porque, aparentemente, arranca con la fórmula para desviarse por direcciones insospechadas cuando el repertorio más grande de superhéroes decide enfrentarse a Thanos, el tirano intergaláctico que anhela las Gemas del Infinito. Esto logra que la película, aunque es bastante larga para el conflicto que expone, equilibre correctamente la acción y el humor, el paralelismo de los superhéroes y el engranaje de los tres actos para que el efectismo sea sorpresivo, lóbrego y, sobre todo, muy entretenido cuando los héroes pelean con el Titán Loco, Thanos. En esta cinta, irónicamente, el villano es el protagonista absoluto.

La motivación de Thanos, interpretado bestialmente por Josh Brolin a través de captura en movimiento, se sustenta en la inagotable búsqueda de las Gemas del Infinito con el fin de balancear la vida en un universo sobrepoblado, es lo único que anhela. Su nombre hace referencia al término griego, “thánatos”, que significa muerte y, también, de Tánatos, el dios griego de la muerte sin violencia. Su apariencia es la de un gigante musculoso de tez púrpura, de cabeza rapada, con una cicatriz en el lado derecho de su rostro que atavía un pasado de varias batallas y conquistas. Aunque a veces reflexiona sobre sus ambiciones y muestra signos de compasión, utiliza su incomparable poder para erradicar a quien sea que se interponga con su idea genocida. 

Como el argumento cuenta con un puñado estelar de superhéroes, posiblemente el más monumental hasta la fecha, la narrativa recurre a una densa capa de situaciones paralelas y de tiempos alternos para que cada vengador tenga un tiempo específico para lucirse. Las acciones de cada uno están conectadas y se intercambian cuando tratan de frenar que Thanos, pero siempre respetando el debido equilibrio de cohesión que impide que la reincidencia de ir de aquí para allá oscurezca el ritmo de la trama.

Los hermanos Russo no acomodan el desarrollo de los personajes porque previamente han sido introducidos durante 18 películas, pero colocan las piezas de modo que los que ya están son cautivantes por lo que dicen y las cosas que hacen. Sus personalidades le aportan momentos de acción y comedia a la narración. Hay choques de egos, burlas mordaces, secuencias de lucha. Me emociona ver escenas en las que prevalece el ingenioso Iron Man/Tony Stark (Robert Downey Jr.), el intrépido Peter Parker/Spider-Man (Tom Holland), los hilarantes Guardianes de la Galaxia y el místico Stephen Strange/Doctor Strange (Benedict Cumberbatch), hechicero que tiene uno de los roles más importantes en toda la película. 

Imagino que la exposición del enfrentamiento sirve para ocultar la predictibilidad de una trama que está consciente de sus subterfugios, pero eso me importa poco por la manera tan trepidante en la que está contada. Ha sido ejecutada con pulsación y unos efectos visuales espectaculares. La película me ha dejado con todas las ganas de ver “Avengers 4”, me ha hecho reír y me ha puesto a pensar en las infinitas posibilidades del mundillo de Marvel y las historias que todavía faltan por contar. Ahora, finalmente, ha comenzado la era de Thanos.


7/10
Sinopsis: T'Challa, después de los acontecimientos de "Capitán América: Civil War", vuelve a casa, a la nación de Wakanda, aislada y muy avanzada tecnológicamente, para ser proclamado Rey. Pero la reaparición de un viejo enemigo pone a prueba el temple de T'Challa como Rey y Black Panther ya que se ve arrastrado a un conflicto que pone en peligro todo el destino de Wakanda y del mundo.

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 14 min
País: Estados Unidos
Director: Ryan Coogler
Guion: Joe Robert Cole, Ryan Coogler
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Rachel Morrison
Reparto: Chadwick Boseman,  Lupita Nyong'o,  Michael B. Jordan,  Andy Serkis, Angela Bassett,  Forest Whitaker



Crítica de la película

La historia de Pantera Negra es una de las más relevantes de la edad de plata de las historietas, puesto que es el primer superhéroe de tez negra en la narrativa histórica de los cómics estadounidenses. Creado por Jack Kirby y Stan Lee, el superhéroe proyectaba paralelismos con figuras de peso social en una época en la que apenas desaparecía la segregación racial, generando una imagen políticamente correcta de la persona de color que se despedía de los estereotipos. Desde entonces, el legado del protector de Wakanda ha crecido porque, en efecto, presenta una imagen que engrandece el significado de la cultura africana en el mundo, mostrando que estas vidas importan. 

La película Black Panther, dirigida por el director afroamericano Ryan Coogler (Fruitvale Station, Creed), se mantiene fiel en todo momento a ese discurso alegórico que endurece al afroamericano frente a la dominación, y quizá por eso la he disfrutado, a pesar de que me ha resultado predecible. No me importan para nada los recovecos de la fórmula de tres actos, pues la primera aparición de Pantera Negra en el universo del cine de Marvel me ha entretenido. Me han gustado los personajes, las decentes secuencias de acción y la falsa utopía que dibuja a Wakanda como la mayor potencia tecnológica del planeta, algo que adorna con un disfraz de afrofuturismo el amplio contraste de desigualdad social y pobreza que existe en África.

En Wakanda, una nación ficticia escondida en las profundidades de unas montañas africanas, los ciudadanos viven en paz, disfrutando de las posibilidades que ofrece el vibranium para sustentarse. El vibranium es uno de los metales [ficticios] más preciados, el cual ha caído en Wakanda desde tiempos ancestrales, y lo utilizan para desarrollar una tecnología altamente avanzada, impidiendo así que caiga en las manos equivocadas. Allí, T'Challa (Chadwick Boseman), se prepara para ser proclamado como el nuevo rey. Pero la aparición de Ulysses Klaue (Andy Serkis) y de Erik Killmonger (Michael B. Jordan), amenaza con destruir la armonía reinante en Wakanda porque anhelan robar el vibranium para compensar un plan nefasto que, indudablemente, tiene una intención política. 

Estos personajes me han parecido interesantes, algunos robándole el protagonismo a otros, pero siempre conservando un equilibrio entre la seriedad y la comicidad para solventar un problema familiar. Chadwick Boseman como T’Challa/Pantera Negra es menos agresivo que en la aparición que tuvo en Captain America: Civil War, pero la bondad y la inteligencia que otorga al personaje, aunque es un poco ingenua, no deja de ser aceptable. Michael B. Jordan como Killmonger está genial, un villano que oscurece el rol de Boseman como T’Challa, sobre todo porque su motivación cuenta con un fondo político, una venganza que busca romper las cadenas de miles de años de esclavitud y de opresión racial. Serkis me ha hecho reír como el alocado traficante Ulysses Klaue. 

La película también cuenta con personajes femeninos de grata presencia, especialmente la desconocida Letitia Wright como Shuri, la hermana de T’Challa que aporta humor con su vasto arsenal de gadgets tecnológicos; Lupita Nyong'o como Nakia, la ex novia de Pantera Negra que actúa como una mujer muy astuta en el acto del fisgoneo; y, finalmente, Danai Gurira como Okoye, una general wakandana y defensora de su tribu, quien es más peligrosa que miles de wakandanos juntos.  La fuerte participación de las mujeres fortalece la resolución de algunas de las secuencias de la trama. 

Para ser una película de Marvel, Coogler le inyecta identidad propia sin necesidad de exagerar los paradigmas a los que estamos acostumbrados. Los subterfugios que emplea apelan a la grandilocuencia visual, al escapismo, a las tradiciones culturales de la identidad étnica de África, en una trama que bien puede ser una oda al espionaje en medio de un clima geopolítico. No es la mejor película de superhéroes que tanto alardean por ahí, pero es una en la que se puede pasar un buen rato.


7/10
Sinopsis: Por primera vez, los mutantes pueden elegir: o conservar su singularidad, condenándose al aislamiento, o renunciar a sus poderes y convertirse en seres humanos normales. Los líderes de los mutantes sostienen puntos de vista antagónicos: mientras Charles Xavier aboga por la tolerancia, Magneto defiende la tesis de la supervivencia de los más aptos.

Ficha técnica
Título original: X-Men: The Last Stand
Año: 2006
Duración: 1 hr 44 min
País: Estados Unidos
Director: Brett Ratner
Guion: Zak Penn, Simon Kinberg
Música: John Powell
Fotografía: Dante Spinotti
Reparto: Hugh Jackman,  Patrick Stewart,  Ian McKellen,  Halle Berry,  Famke Janssen
Calificación: 7/10
Sinopsis: Un Bruce Wayne más fresco que nunca debe lidiar con los sospechosos habituales, ya que planean gobernar Gotham City, al descubrir que accidentalmente ha adoptado a un adolescente huérfano que desea convertirse en su compinche.

Ficha técnica
Título original: The LEGO Batman Movie
Año: 2017
Duración: 1 hr 44 min
País: Estados Unidos
Director: Chris McKay
Guion: Seth Grahame-Smith, Chris McKenna, Erik Sommers, Jared Stern, John Whittington
Música: Lorne Balfe
Fotografía: Animación 
Reparto (voces):   Will Arnett, Michael Cera, Rosario Dawson
Calificación: 7/10
Sinopsis: Bruce Banner, un científico en fuga del gobierno de los Estados Unidos, debe encontrar una cura para el monstruo en el que se convierte, cada vez que pierde los estribos.

Ficha técnica
Título original: The Incredible Hulk 
Año: 2008
Duración: 1 hr 52 min
País: Estados Unidos
Director: Louis Leterrier
Guion: Zak Penn
Música: Craig Armstrong
Fotografía: Peter Menzies Jr.
Reparto:  Edward Norton,  Liv Tyler,  Tim Roth,  William Hurt,
Calificación: 7/10
Sinopsis: Tres criminales procedentes del planeta Krypton, a los que el padre de Superman condenó a vagar por el espacio, eluden su condena y llegan a la Tierra para enfrentarse a Superman en una batalla cósmica por la supremacía sobre el planeta. 

Ficha técnica
Año: 1980
Duración: 2 hr 07 min
País:  Estados Unidos
Director: Richard Lester
Guion: Mario Puzo, David Newman, Leslie Newman
Música: Ken Thorne
Fotografía: Robert Paynter, Geoffrey Unsworth
Reparto: Christopher Reeve,  Margot Kidder,  Gene Hackman,  Terence Stamp
Calificación: 7/10
Sinopsis: Desde una galaxia remota, un recién nacido es enviado por sus padres al espacio debido a la inminente destrucción del planeta donde viven. La nave aterriza en la Tierra, y el niño es adoptado por unos granjeros que le inculcan los mejores valores humanos. Con los años el joven se irá a Metrópolis y allí usará sus poderes sobrenaturales para luchar contra el mal.

Ficha técnica
Año: 1978
Duración: 2 hr 23 min
País:  Estados Unidos
Director: Richard Donner
Guion: Robert Benton, David Newman, Leslie Newman, Mario Puzo
Música: John Williams
Fotografía: Geoffrey Unsworth
Reparto: Christopher Reeve,  Marlon Brando,  Gene Hackman,  Ned Beatty
Calificación: 7/10
Sinopsis: Batman, Superman, Wonder Woman, Aquaman, Cyborg y Flash unen sus fuerzas para salvar al mundo de Steppenwolf, un extraterrestre que quiere destruir el planeta.

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 00 min
País: Estados Unidos
Director: Zack Snyder
Guion: Chris Terrio, Joss Whedon
Música: Danny Elfman
Fotografía: Fabian Wagner
Reparto: Ben Affleck,  Gal Gadot,  Ezra Miller,  Jason Momoa, Henry Cavill

Crítica de la película

La popularidad de la Liga de la Justicia ha hecho posible que sea adaptada a varios medios de entretenimiento, en los que siempre vemos a Batman, Superman, Mujer Maravilla, Flash, Aquaman, Linterna Verde, Martian Manhunter y otros más que tienen la afición de reunirse para salvar al planeta Tierra en su tiempo libre. Y como el negocio de los superhéroes está de moda, desde el 2008 los señores de Warner Bros. tenían la urgencia de acelerar la producción de la película de imagen real de estos superhéroes; pero se había cancelado por razones diversas. 

Finalmente, luego de varios años de espera, se ha estrenado en la gran pantalla la primera película de Justice League. Y hemos ido a verla con el fin de olvidar las horas de vida que nos arrebató la tediosa Batman v. Superman: Dawn of Justice, película de Zack Snyder que ya apuntaba a un cenáculo inminente entre los superhombres de DC. Pero todo se ha ido al carajo. El debut de estos superhéroes no tiene nada memorable, no tiene nada que sea sorprendente. Es una película aparatosa, insulsa, con una fórmula ligera que se hace predecible desde antes que comiencen los anuncios comerciales en la sala del cine.

Para la cuota de consuelo, esta secuela la ha dirigido Zack Snyder, quien abandonó el proyecto por razones personales y le cedió la dirección a Joss Whedon (director de The Avengers) para que se encargara de la posproducción. Whedon reescribió varias escenas del guion. El resultado es una cinta en la que se nota claramente dos estilos que se contraponen; una bazofia de 300 millones de dólares en la que ciertas incoherencias adornan la demasía de un aparato de acción que es muy bueno para curar el insomnio.  

La historia comienza después de que la muerte de Clark Kent/Superman (Henry Cavill) haya dejado al mundo sin el salvador que luche contra los extraterrestres invasores. Sabiendo esto, Bruce Wayne/Batman (Ben Affleck) se une a Diana Prince/Wonder Woman (Gal Gadot) para combatir a una amenaza aún mayor, Steppenwolf (voz de Ciarán Hinds), un general que ha llegado desde el espacio con un ejército de Parademonios para apoderarse de las Cajas Madres, unos artefactos tecnológicos en forma de cubo que poseen un poder inmenso.

Como bien sabemos, el señor Wayne recluta a otros metahumanos para aglutinar un equipo lo suficientemente fuerte que pueda detener a Steppenwolf, quien va de aquí para allá buscando las cajitas. Entre ellos están Barry Allen/Flash (Ezra Miller), Arthur Curry/Aquaman (Jason Momoa) y Victor Stone/Cyborg. Para la mala suerte, estos personajes se sienten planos, sobre todo porque el trasfondo de sus acciones se queda a medias para solventar el conflicto principal. Al menos, Flash es interpretado con carisma por Ezra Miller.

El desliz es que se pasan la mayor parte de la trama juntando la alianza invencible para luego resolver el problema de la forma más fácil posible: dejando que Superman resucite como el mesías de la victoria, algo tan trillado como ridículo, pues sin Superman no son nada. Favorecen demasiado a Superman, restándole equilibrio a los otros personajes en el tercer acto. Y es una vergüenza que ridiculicen a Batman frente a Superman, quien siendo estratega lo presentan como alguien más vulnerable de la cuenta. A Steppenwolf, uno de los Nuevos Dioses y miembro de la Élite de Darkseid, lo visualizamos como un antagonista sin sustancia, carente del tono amenazante que tiene en las historietas del “Cuarto Mundo”, creadas por Jack Kirby.

Los golpes de efecto del guion suceden de una manera muy ingenua, los diálogos de los personajes abusan de los chistes one-liners, las secuencias de acción son infantiles (atiborradas de efectos CGI estruendosos) y el pleito con el malo da tantas vueltas que marea. Es una película con un ensamblaje defectuoso, tan aburrida y agotadora como la antecesora. Este Universo Extendido de DC (DCEU) va de mal en peor. 


5/10
Sinopsis: Thor está preso al otro lado del universo sin su poderoso martillo y se enfrenta a una carrera contra el tiempo. Su objetivo es volver a Asgard y parar el Ragnarok porque significaría la destrucción de su planeta natal y el fin de la civilización Asgardiana a manos de una todopoderosa y nueva amenaza, la implacable Hela.

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 10 min
País: Estados Unidos
Director: Taika Waititi
Guion: Eric Pearson
Música: Mark Mothersbaugh
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Reparto: Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Cate Blanchett, Anthony Hopkins, Mark Ruffalo, Tessa Thompson

Crítica de la película 

Es una verdadera sorpresa que esta película, Thor: Ragnarok, nos haga olvidar aquellas horas perdidas que las primeras entregas nos habían regalado con tanto entusiasmo, sobre todo porque su director, el neozelandés Taika Waititi (Hunt for the Wilderpeople), colorea la oscuridad de esas predecesoras con una secuela que podría hacer reír hasta a los muertos. Y como no se toma nada en serio, por eso funciona. Ha logrado que el nuevo viaje de Thor sea una aventura espacial al estilo de “Guardians of the Galaxy”, pero con una identidad propia que podría causar envidia.

El señor Waititi ha conseguido que la tercera película del afamado dios del trueno sea la más divertida de la franquicia, principalmente porque no titubea para burlarse de la cultura pop y de los clichés de las cintas de los superhéroes. Asimismo, rechaza caer en la trampa de la predictibilidad, favoreciendo que la trama, la acción y los personajes tengan dinamismo durante una travesía de dos horas.

La primera escena nos confirma que Thor (Chris Hemsworth) ahora es más chistoso, pues se halla atrapado en la jaula de un calabozo infernal y decide mofarse de un tal Surtur (voz de Taika Waititi). Ha sido capturado por haber estado buscando una de las Gemas del Infinito, pero sin muchos resultados. Una vez que escapa de la celda para patearle el trasero a Surtur con su mítico martillo [Mjolnir], se entera de que será partícipe de la profecía del Ragnarök (el fin de Asgard) y no hay nada que pueda hacer para impedirlo.

De vuelta en el reino de Asgard, Thor se encuentra con su hermano desaparecido, Loki (Tom Hiddleston). Juntos olvidan sus diferencias y deciden ver a Odín, quien se halla vacacionando en la Tierra. Conversan con él. Y justo en medio del sermón del apocalipsis, se aparece Hela (Cate Blanchett), quien resulta ser la hermana mayor de Thor que su padre, Odín, había encerrado porque anhelaba controlarlo todo. Se enfrentan a ella, pero escapan sin poder derrotarla. Hela, diosa invencible y de presencia amenazadora, tiene la tarea de recuperar el trono heredado; pero Thor, aliándose con Loki, la borrachina Valkyrie (Tessa Thompson) y Bruce Banner/Hulk (Mark Ruffalo) planea impedirlo desde un planeta remoto.

Las motivaciones de los personajes se construyen con los subterfugios del género de superhéroes, pero la forma en la que se desarrollan algunas de sus acciones hace que la trama tenga cohesión. Aunque el propósito de Thor es proteger el reino de Asgard, padece una crisis de identidad que se intensifica en su recorrido para combatir a Hela. Hulk, ahora tiene conciencia y habla, y regresa a la personalidad de Bruce Banner cuando se manifiestan sus sentimientos. Hela, como antagonista, se siente orgullosa de su megalomanía, pues solo desea reinar en Asgard y destruir los nueve reinos.

En el universo de Thor, los conflictos que surgen siempre se desatan por unas disputas familiares que se resuelven a martillazos. Pero Waititi no quiere eso. Presenta un Thor más vulnerable y con dotes para la comedia. Su película es colorida, enérgica, repleta de chistes y situaciones inesperadas. Suelta pistas de una posible atracción entre Valkyrie y Thor. Empodera el rol de la mujer con una gran villana interpretada por Cate Blanchett. Y la inclusión de Hulk, que bien puede ser una referencia al cómic de Planet Hulk, logra que la trama se sienta más dinámica, especialmente durante la espectacular secuencia en el coliseo de gladiadores.

La ligereza de Waititi ha rescatado a Thor de las tinieblas del aburrimiento, sacándolo de las profundidades hacia la luz del entretenimiento. Su filme imprime una comicidad que nunca llega a la autoparodia, posee buenas escenas de acción y los usuales guiños de Marvel. Necesitamos, urgentemente, que vuelva para una secuela.


7/10