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Sinopsis: Bruce Banner (Eric Bana), un brillante investigador en el campo de la tecnología genética, sufre un accidente que lo transforma en un monstruo verde gigantesco.

Ficha técnica
Año: 2003
Duración: 2 hr 18 min
País: Estados Unidos
Director: Ang Lee
Guion: James Schamus, John Turman, Michael France
Música: Danny Elfman
Fotografía: Frederick Elmes
Reparto:  Eric Bana,  Jennifer Connelly,  Sam Elliott,  Josh Lucas
Calificación: 7/10

Sinopsis: Una enigmática figura fantasmal hace su aparición, cumpliendo las ejecuciones de determinadas figuras importantes del hampa. Simultáneamente regresa a Gotham una muchacha con la cual Bruce Wayne mantuvo un idilio; éste rememorará su relación con la chica y, de paso, su propio «nacimiento» como Batman...

Ficha técnica
Título original: Batman: Mask of the Phantasm
Año: 1993
Duración: 1 hr 26 min
País: Estados Unidos
Director: Eric Radomski,  Bruce W. Timm
Guion: Paul Dini, Alan Burnett, Martin Pasko, Michael Reaves (Cómic: Bob Kane)
Música: Shirley Walker
Fotografía: Animación
Reparto (voces): Kevin Conroy, Mark Hamill, Dana Delany
Calificación: 7/10
Después de los acontecimientos del Capitán América: Guerra Civil, Peter Parker intenta equilibrar su vida en secundaria y su carrera como Spider-Man.

Ficha técnica

Año: 2017
Duración: 2 hr 13 min
País: Estados Unidos
Director: Jon Watts
Guion: John Francis Daley, Jonathan Goldstein, Jon Watts, Christopher Ford, Chris McKenna, Erik Sommers
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Salvatore Totino
Reparto: Tom Holland, Robert Downey Jr, Michael Keaton, Marisa Tomei



Crítica de la película

Las apariciones del Hombre Araña en la gran pantalla siempre han causado grandes expectativas. Han pasado cinco películas en las que el personaje fue interpretado, primero, por Tobey Maguire, en las inolvidables de Sam Raimi y, segundo, por Andrew Garfield en un primer reboot que, aunque lo hacía bien, nadie recuerda sus dos películas. Y ahora, para el segundo reinicio, Marvel se las ingenia con Spider-Man: Homecoming para ofrecernos justo lo que queríamos: humor, guiños, sorpresas y mucho entretenimiento.

Este es el reboot del Hombre Araña que merecemos. Incluso, cuando la cabeza de los estudios Marvel, Kevin Feige, había anunciado el pacto con Sony por los derechos del personaje, sabíamos que la expectación de ver a Spider-Man uniéndose al Universo Cinematográfico de Marvel iba a ser muy alta. Ver esta película simplemente lo confirma. Y este muchacho, Tom Holland, el nuevo enmascarado más querido de Nueva York, prueba que está hecho para el papel de Peter Parker, diciéndonos que el personaje ha regresado a casa para quedarse.

La idea de explorar los orígenes de Peter Parker una vez más le da ventaja al director Jon Watts de hacer una película de superhéroes diferente, edificada para renunciar a los elementos del relato de Parker que ya conocemos, como los instantes románticos de la pubertad y el fallecimiento del tío Ben, aunque hábilmente nos deja saber desde un principio que se trata de una historia de mayoría de edad donde se narra la travesía de un adolescente que está construyendo su propia identidad.

En esta ocasión nos encontramos con que Peter Parker (Tom Holland) es un joven que disfruta ser uno de los perdedores del colegio en el que convive con su mejor amigo Ned (Jacob Batalon) recibiendo buenas porciones de bullying. Todavía recuerda el momento en que una araña radioactiva le picó, otorgándole habilidades sobrehumanas que ha decidido usar para ayudar el vecindario neoyorquino.

La vida de Parker no ha sido fácil luego desde los eventos de Captain America: Civil War. Tiene que lidiar con los problemas de la cotidianidad, incluyendo los quehaceres del hogar en el que vive con la sexy Tía May (Marisa Tomei) y la inseguridad que le causa Liz, (Laura Harrier), la chica que le gusta. Asimismo, debe cumplir las reglas que le ha impuesto Tony Stark (Robert Downey Jr.) para controlarse y no causar un caos con sus poderes cuando sale a atrapar criminales, cosa que ignora para combatir a Vulture (un gran rol de Michael Keaton), un villano motivado a robar para sustentar a su familia.

Uno de los aspectos más interesantes de este Hombre Araña es que, como es un muchacho que obviamente no puede costearse su traje arácnido, los gadgets que utiliza, como la telaraña con la que escala rascacielos, son financiados por Tony Stark, quien desde “Civil War” ha demostrado tener una relación padre-hijo con Peter Parker, en la que lo orienta como un mentor que no quiere que siga los pasos de convertirse en Vengador.

Holland consigue el balance exacto para que la interpretación de Peter Parker y del Hombre Araña sea genuina como lo que se describe en los cómics creados por Stan Lee. Interpreta a Parker como un chico vulnerable e ingenuo y a un Spider-Man sarcástico. Saca lo mejor de las pasadas interacciones del personaje y lo proyecta con confianza, luciendo su personalidad con algo fresco y original.

Watts dosifica la trama de la película para equilibrar los matices de los personajes y unas secuencias de acción que resultan espectaculares. En los momentos más sorpresivos apuesta por la diversidad étnica, se aleja de las exageraciones del MCU, de los clichés del cine de adolescentes y evita similitudes con otras películas de Spider-Man. Su cinta está contada con vivacidad y con un ritmo que se sostiene y nos deja con todas las ganas de ver una secuela. Este es el mejor regreso de Spider-Man.


7/10
Antes de ser Wonder Woman (Gal Gadot) era Diana, princesa de las Amazonas entrenada para ser una guerrera invencible. Mientras lucha junto a los hombres en la guerra descubre todos sus poderes, y de paso, su verdadero destino.

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 21 min
País: Estados Unidos
Director: Patty Jenkins
Guion: Allan Heinberg
Música: Rupert Gregson-Williams
Fotografía: Matthew Jensen
Reparto: Gal Gadot, Chris Pine, Robin Wright, Connie Nielsen, David Thewlis


Crítica de la película

La Mujer Maravilla es una de las superheroínas más populares de toda la ficción de los cómics de superhéroes. Todavía podemos recordarla en aquella mítica serie de TV interpretada por Lynda Carter; o en los muñequitos animados de los Súper Amigos, en los que pasábamos horas y horas pensando en cómo ella podía hallar el avión invisible; o en muchas de las otras apariciones que ha tenido a lo largo de los años. Quizá por eso esperábamos con ansias el día que la soberana amazona llegara a la gran pantalla.

Ahora, después de esperar tantos años y un par de películas mediocres del Universo Extendido de DC, dicho día ha llegado. Los señores de Warner Bros. nos han complacido estrenando la película inaugural de Wonder Woman, irónicamente dirigida por la primera directora de una película de superhéroes, Patty Jenkins (Monster). Y para el colmo hemos perdido el tiempo, pues, aunque cuenta con un rol carismático de Gal Gadot, no tiene nada que sea emocionante durante dos horas que se vuelven maravillosas para bostezar.

El film empieza como una épica de aventuras, recurriendo al humor y a la fórmula usual del género de superhéroes para narrar los orígenes de la Mujer Maravilla y sus encontronazos con la tradición más recurrente de la humanidad: la guerra. Sin embargo, a pesar de que en el inicio luce interesante, carece de consistencia para ofrecer escenas que sean asombrosas. Y el aparato de acción cae en el agujero de lo fácil, con un giro cerca del tercer acto que solo podría sorprender a un ciego.

Antes de convertirse en Mujer Maravilla, Diana Prince (Gal Gadot) es conocida en su tierra natal como la princesa Diana de Themyscira. Habita un paraíso terrenal ocupado por hermosas mujeres que han nacido para ser guerreras durante miles de años. También posee fuerza sobrehumana obtenida por su riguroso entrenamiento con la General Antíope (Robin Wright).

Un día el piloto norteamericano, Steve Trevor (Chris Pine), es perseguido por el ejército alemán (los malos habituales) en medio de la Primera Guerra Mundial y sufre un accidente donde termina conociendo las costas de Themyscira. Conoce a Diana. Y al explicarle el terrible mal que existe en el mundo, Diana decide salir de la isla con él convencida de que está destinada a detener la amenaza.

La presentación de “Mujer Maravilla” funciona por momentos, si olvidamos el patético reparto secundario que entorpece la narración y la química mecanizada que tiene con Steve Trevor. A veces, Gadot le añade su carisma a escenas que son demasiado perezosas para despertar algún tipo de emoción. Convierte a Diana en una superheroína con un agudo sentido de la justicia y con una personalidad que desborda feminidad, rectitud e ingenuidad.

Esta heroína, creada por el psicólogo norteamericano William Moulton Marston, es una alegoría del empoderamiento de la mujer en una sociedad que pelea constantemente por la equidad de género. Su lucha por la paz, el amor y la ecuanimidad es el retrato de la mujer fuerte que se vale de sí misma. El problema es que en este relato Jenkins se olvida de la coherencia para favorecer el panfleto feminista.

Hay que decirlo claro: el acabado final de la cinta es decepcionante. De nada sirve la autenticidad del período ni que haya peleas exageradas ni que atraviese los terrenos de la comedia, la fantasía, el romance y el cine bélico sin ánimos de entretener. La película nunca escapa de lo convencional, con una seriedad artificiosa que emplea unos villanos que rayan en la ridiculez. Mujer Maravilla se merece algo mejor que esto.


5/10
Peter Quill se embarca en un viaje espacial por todo el universo junto a sus amigos, Gamora, Drax el Destructor, Rocket Racoon y Baby Groot, con el propósito de desentrañar todos los enigmas que envuelven a sus raíces, y a su temible progenitor, Ego.

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 16 min
País: Estados Unidos
Director: James Gunn
Guion: James Gunn (Cómic: Dan Abnett, Andy Lanning)
Música: Tyler Bates
Fotografía: Henry Braham
Reparto: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Bradley Cooper, Vin Diesel, Michael Rooker, Karen Gillan, Kurt Russell, Sylvester Stallone, Elizabeth Debicki


Crítica de la película

Han pasado tres años desde que Marvel Studios depositó toda su confianza en el desconocido James Gunn para dirigir Guardians of the Galaxy, película de superhéroes que marcó una nueva etapa en el Universo Cinematográfico de Marvel por el humor negro, la música de la cultura popular y los efectos visuales. Y la intuición no los traicionó, pues la película, además de entretener muchísimo, recaudó una millonada y catapultó al estrellato a este grupo de inadaptados galácticos.

Era obvio que la nueva franquicia continuaría al lado de James Gunn como guionista y como director, sobre todo porque este señor ofrece algo fresco y diferente. Captura las aventuras de los protagonistas con un estilo visual que se aleja de las películas de Marvel más veteranas. Y esto lo confirmamos con Guardians of the Galaxy Vol. 2, una secuela con la que he disfrutado como si fuera un niño nadando en un mar de dulces. Es hasta más divertida que la antecesora.

La película termina siendo demasiado loca para mí, y por suerte soy amante de la locura. Al igual que la predecesora, consigue la acción explosiva y la comicidad con una dosis de entretenimiento, elaborada para pasar un buen rato pensando en las acciones de Peter Quill/Star-Lord (Chris Pratt), Rocket Raccoon (voz de Bradley Cooper), Drax (Dave Batista), Gamora (Zoe Saldaña) y el bebé Groot (voz de Vin Diesel). Estos personajes son la prueba de que sus alocados episodios por el espacio son suficientes para quedar encantado, y más aún cuando se explora el vínculo emocional que los une.

La trama comienza poco después de los sucesos de la primera parte, presentando a los Guardianes de la Galaxia en medio de una persecución desatada por Ayesha (Elizabeth Debicki), líder de los Sovereign. Ahora son famosos por todo el cosmos y conviven como una familia disfuncional que solo se tranquiliza escuchando música setentera de casetes. Pero todavía quedan tareas pendientes, obstáculos que deben vencer que atentan contra la unión de la tropa.

Debido a esto, los Guardianes deben luchar para mantenerse unidos mientras intentan resolver el misterio de los orígenes de Peter Quill. En su camino hay nuevos aliados que antes eran rivales, Yondu (Michael Rooker) y Nébula (Karen Gillan), así como también un villano inesperado que tiene una agenda siniestra para controlar el universo.

Ahora sabemos que es muy difícil no quedar encantado con las peculiaridades de estos personajes, pues sentimos todas sus riñas, sus vivencias, sus ocurrencias y, más que nada, su travesía. Cada uno tiene una rareza que lo hace interesante, sin embargo, algunos se roban el show por encima de otros; destacándose (como siempre) Rocket, por sus burlas tan irreverentes y, por supuesto, el bebé Groot, cuya ternura irresistible es el corazón de toda la pandilla.

Gunn sabe que no necesita introducir a estos personajes porque ya los conocemos, por eso su enfoque va dirigido a escudriñar el enigma que rodea la vida del protagonista, Star-Lord, y a sanar los ramalazos emocionales de los secundarios. Pero también logra que su mecánica visual mantenga la chispa que lo caracteriza usando los estándares de la ‘space ópera’, conteniendo el ritmo de la película en la acción vertiginosa, en una banda sonora memorable y en la autoparodia que no se toma nada en serio.

En esencia, es una película de ciencia-ficción que muestra el lado más fantástico de la narrativa de Marvel. Tiene identidad propia, referencias que sacan sonrisas y un sello intachable que solo se altera por la fórmula del blockbuster. A veces, parece más emotiva de la cuenta, pero me he quedado enganchado (hasta en los graciosos créditos) durante dos horas que pasan volando. En otras palabras, “yo soy Groot”.


7/10
Sin sus poderes, por primera vez, Wolverine es verdaderamente vulnerable. Después de una vida de dolor y angustia, sin rumbo y perdido en el mundo donde los X-Men son leyenda, su mentor Charles Xavier lo convence de asumir una última misión: proteger a una joven que será la única esperanza para la raza mutante...

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 17 min
País: Estados Unidos
Director: James Mangold
Guion: Scott Frank, James Mangold, Michael Green
Música: Marco Beltrami
Fotografía: John Mathieson
Reparto: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Dafne Keen, Boyd Holbrook


Crítica de la película

El otro día fui al cine más emocionado que un niño de teta para ver esta película, Logan, porque prácticamente finaliza el ciclo de Hugh Jackman como Wolverine después de interpretarlo por 17 años. También por haber notado a una fanaticada de espectadores y de críticos diciendo que es la mejor película de los X-Men. Pero después de salir de la sala de ver este supuesto acontecimiento de carretera, me pregunto, ¿qué rayos han fumado para decir que es la “mejor”?

Entendemos que esta película de James Mangold quiere distanciarse de la fórmula estandarizada de las cintas de superhéroes para lograr un mayor impacto dramático con la historia de Logan como un vejestorio vulnerable de aspecto descuidado. Y gracias a eso Jackman interpreta a Wolverine con una pizca de drama que se ve fidedigno, pero en el trayecto su último viaje se vuelve aburrido, reiterativo, con efímeros instantes placenteros que terminan en un descarado clímax que intenta ser sentimental.

Durante dos horas seguimos a Logan en un recorrido de violencia extrema para defender a los últimos mutantes que quedan en la tierra. Y el tipo le saca provecho a la gratificante clasificación R. Hace de padre, de niñera y de brutal asesino en una serie de escenas que se repiten inútilmente para sustentar el mundo lóbrego en el que se encuentra.

Nos encontramos en el año 2029 con James “Logan” Howlett (Hugh Jackman) desanimado, preocupado por los traumas del pasado y sobreviviendo al hecho de que los mutantes se hallan al borde de la extinción. Su desgastado organismo cubierto de cicatrices oculta la debilidad de que ya no puede regenerarse a causa del adamantium que ha comenzado a envenenarlo, por lo que ha envejecido gradualmente.

Logan pasa los días perdido en el alcohol y trabajando como chófer de limusina en Texas. Sabe que los X-Men son un recuerdo de las historietas. Y andando sin rumbo, el avejentado profesor Charles Xavier (Patrick Stewart), quien ahora sufre de una enfermedad mental que lo ha convertido en un chiflado decrépito, lo convence de que asuma la misión de salvar a Laura (Dafne Keen), una joven reservada que representa la única salvación de la raza mutante.

La vida de Logan es el epítome de la soledad inacabable, sobre todo porque su historia ha estado atiborrada de dolor por más de 200 años. Es un hombre que ha decidido volverse solitario porque no quiere que los seres queridos que le quedan atestigüen ese sufrimiento. Es por eso que defiende al Profesor X y a la pequeña X-23 de los villanos que han erradicado a los mutantes.

La película cuenta con una química palpable con la relación paternofilial existente entre Logan y la silente Laura, especialmente cuando tiene que ayudarla a escapar de la exhaustiva pandilla liderada por Boyd Holbrook (Donald Pierce), quienes se niegan a abandonar la típica técnica del gato y el ratón para perseguirlos. La recurrencia de los villanos consigue que sea más predecible de la cuenta, pues como ellos desatan las escenas de acción, las secuencias en las que se involucran nos resultan rutinarias.

Cuando las escenas de acción se toman una siesta, Mangold, en su segunda película de Wolverine, adaptada parcialmente del tebeo “Old Man Logan”, maneja el ritmo de la narración con una mesura dramática que, aunque parezca interesante para el relato planteado, se siente emocionalmente vacía. A pesar de todo, contiene un par de referencias de los cómics de los X-Men y un guiño vital de “Shane”, de George Stevens, que funciona como una metáfora de la crudeza que vive Logan.

Lo que sabemos es que Wolverine es el personaje más icónico de los X-Men, pero irónicamente Hugh Jackman también ha hecho del personaje la efigie distintiva de la saga de películas. Sin embargo, pensamos que esta película siempre será recordada como la carta de despedida de Logan que nunca tuvo un momento memorable.


6/10
Stephen Strange, un antiguo neurocirujano se embarca en un viaje de curación sólo para sumergirse en el mundo de las artes místicas.

Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 1 hr. 55 min.
País: Estados Unidos
Director: Scott Derrickson
Guion: C. Robert Cargill, Scott Derrickson, Jon Spaihts
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Ben Davis
Reparto: Benedict Cumberbatch, Chiwetel Ejiofor, Rachel McAdams, Mads Mikkelsen, Tilda Swinton




Crítica de la película

Todavía pienso en aquel momento en el que veía a Doctor Strange. Era un instante que me acordaba que la magia de las películas de superhéroes de Marvel está más chispeante que nunca. Y me ha gustado. Esta aventura fantástica (de un héroe poco conocido para los que no siguen los cómics) se siente como soñar con una dimensión metafísica en la que una experiencia psicodélica es la mejor forma de entretenimiento.

La apuesta de Scott Derrickson es convertir la película de origen del Hechicero Supremo, creado por Stan Lee y Steve Ditko, en un alucinante espectáculo visual para que el distinguido Benedict Cumberbatch se luzca con el conjuro de su capacidad actoral. Y resulta cautivadora por el carácter natural con el que Cumberbatch se mete en el rol y por la inmensa originalidad con la que los efectos visuales ayudan a complementar la narración de la trama.

El protagonista, Stephen Strange (Benedict Cumberbatch), es un reputado neurocirujano que puede operar lo que sea que le suceda a la cabeza de cualquier paciente. Para él, la perfección es la fiel amiga de su arrogancia, además de que es un hombre muy egocéntrico que vive en un lujoso apartamento en la ciudad de New York. Créditos a Cumberbatch por interpretarlo con carisma, confiriendo la empatía de Strange a través del desasosiego y el sentido de supremacía.

La vida de este doctor del ego cambia repentinamente cuando un accidente automovilístico le deja las manos muy lisiadas, casi inoperables. Después de durar meses tratando sus manos con todos los recursos medicinales posibles, alguien le dice a Strange que puede hallar una cura en una localidad aislada en Nepal. En ese lugar, descubre un monasterio dirigido por El Anciano (Tilda Swinton) y Karl Mordo (Chiwetel Ejiofor) y se entera de que se ha topado con una estirpe de guerreros místicos cuya misión es defender el cosmos de fuerzas oscuras.

La iniciación del Doctor Strange es la de una persona que cambia el escepticismo que tenía de su entorno una vez que se manifiesta que los misterios más recónditos realmente existen. Es el éxodo de un hombre arrogante que pasa a ser un maestro del zen que puede descomponer dimensiones a su antojo. En poco tiempo, Strange adquiere poderes mágicos y se ve obligado a elegir entre su antigua vida de fortuna o proteger el mundo como el mago más poderoso del universo.

Y siempre es hechizante poder apreciar la grandilocuencia de las artes místicas del Doctor Strange cuando se enfrenta al villano Kaecilius (Mads Mikkelsen), el megalómano que crea su propia secta para acabar con El Anciano y destruir la realidad uniéndola a otra dimensión. Basta con saber que la secuencia de la persecución en Nueva York produce un vértigo muy apreciable por la destreza con la que los efectos especiales en 3D alteran la percepción ocular para crear un deslumbramiento descomunal con los edificios que se tuercen. Ver esta película estando borracho debe ser algo inolvidable.

El director Scott Derrickson, del cual no quería saber nada por sus desastrosas películas anteriores, me ha callado la boca con el hechizo de esta asombrosa película. Además de dirigir un carismático elenco de intérpretes, demuestra que tiene destreza para moderar los géneros y se encarga de que la trama del Doctor Strange fluya con coherencia sin desperdiciar el metraje, especialmente cuando mantiene un balance entre las escenas de acción, el humor y los temas esotéricos con el fin de que uno se pregunte qué rayos fue lo que tomó para romper las expectativas.

Ahora que hemos visto el lado más onírico del afamado estudio de superhéroes pedimos a gritos la secuela, sobre todo porque el misticismo de este blockbuster se transforma en un festival de pirotecnia que inaugura con broche de oro el nacimiento de una nueva franquicia. El frenesí de su ejercicio nunca deja de ser alucinógeno.


7/10
Una agencia gubernamental secreta recluta a un grupo de supervillanos presos para ejecutar misiones de operaciones negras a cambio de clemencia, lo que inevitablemente conduce al caos.


Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 2 hr. 03 min.
País: Estados Unidos
Director: David Ayer
Guion: David Ayer
Música: Steven Price
Fotografía: Roman Vasyanov
Reparto: Will Smith, Jared Leto, Margot Robbie, Jai Courtney, Joel Kinnaman, Viola Davis

Crítica de la película 

Es una verdadera falta de respeto al espectador que en las salas de cine se exhiba una película de superhéroes tan estúpida como Suicide Squad. Y admito que era del grupo que anticipaba la llegada de la cinta para ver en acción al nuevo Guasón de Jared Leto, pero luego de verla el colosal hastío me hizo vomitar la decepción.

La película, basada en el famoso cómic de DC creado por Robert Kanigher y Ross Andru, produce desidia porque la falta de coherencia nunca permite que el desarrollo de los antihéroes sea conciso. Y este colega, el director David Ayer, quien obviamente no sabe lo que quiere contar, logra que el ritmo sea defectuoso cuando deja que la historia se pierda por el típico camino predecible de los héroes que deben salvar el mundo.

También tiene la intención de agradar con unos chistes que solo podrían hacer reír a un retrasado mental. Me causa más risa observar cómo se introducen estos supervillanos a la garata con puño, quienes sin conocerse bien de la noche a la mañana terminan siendo los ‘best friends forever’. Crédito al ingenioso guionista (Ayer) por semejante barrabasada.

De la trama podemos decir que comienza de una vez metiendo la pata. Luego de la aparente muerte de Superman, la Oficial de Inteligencia de los Estados Unidos, Amanda Waller (Viola Davis), tiene la gran idea de reclutar a supervillanos encarcelados para realizar las misiones más peligrosas y rescatar el mundo de futuras amenazas, por supuesto, a cambio de la reducción de la condena.

Estos rufianes son individuos que no tienen nada que perder porque ya se hallan presos en una prisión. El equipo lo conforman Deadshot (Will Smith), Harley Quinn (Margot Robbie), Capitán Bumerang (Jai Courtney), Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje), El Diablo (Jay Hernández) y Slipknot (Adam Beach). Al salir de ahí, aceptan la misión para redimirse por lo que han hecho en el pasado, a pesar de que pocas veces lo enuncian.

El problema con estos pueriles personajes es que aunque conocemos lo que han vivido a través de unos míseros flashbacks no hay mucha información que sustenten sus motivaciones. Solo comparten en medio de la misión y se relacionan como si se conocieran de por vida. Y sus rasgos de personalidad no contienen ni un ápice de carisma.

Algunos como Deadshot, el tirador experto más insípido, son un total desperdicio cuando sus escenas se van por el fiasco del melodrama paternofilial. Otros como Harley Quinn, la payasa psicópata, bien interpretada por Margot Robbie, se pasan la película entera con la misma reiteración superficial de volver a estar junto a su amado Joker (Jared Leto). Los otros, que casi ni hablan y tienen unos diálogos reciclados, están para rellenar las escenas de estos tres pelafustanes y todo lo que hacen es un fárrago de sinsentidos.

Nuestro colega Jared Leto nos confirma oficialmente que es uno de los peores guasones en la historia del cine. Su interpretación carece de fuerza alguna. Es un cliché andante que intenta robarse el show con su figura baladí. Y con solo unos minutos su personaje se convierte en la versión barata de Lil Wayne y Marilyn Mason. Además, sus acciones son las mismas: buscar a su novia Harley Quinn y ser un gánster que no consigue nada relevante.

Lo peor del caso es que la trama es dolorosamente aburrida, inanimada, insustancial, con muchísimas secuencias de acción que dan ganas de bostezar. La bobada más grandiosa de Warner ha sido poner a estos tipos malos a hacer cosas buenas, sobre todo porque al parecer han disfrutado entregarnos el disparate más grande del año.


3/10

Después de que otro incidente internacional involucre a Los Vengadores, causando varios daños colaterales, aumentan las presiones políticas para instaurar un sistema que exija más responsabilidades y que determine cuándo deben contratar los servicios del grupo de superhéroes. Esta nueva situación dividirá a Los Vengadores, mientras intentan proteger al mundo de un nuevo y terrible villano.

Reseña por
Yasser Medina


No puedo decir que mientras veía Captain América: Civil War me invadía esa recurrente sensación de aburrimiento, porque no es aburrida, aunque tenga una sola secuencia que emociona. Pero lo cierto es que lo que sentía era muy cercano, pues es una película regular que parece un trailer de The Avengers, pero sin mucha emoción. En muchos momentos mi cara se parecía a la del señor Burns.

La apuesta de Marvel con esta nueva fase de su universo cinematográfico tiene el espectáculo de acción que estamos acostumbrados a ver en los blockbusters de superhéroes, impulsado por una serie de alegorías políticas que sustentan el anticipado pleito entre Captain América (Chris Evans) y Robert Downey Jr. (Iron Man). Pero el argumento no tiene gracia. Se siente hueco, plano, vacío, muy a pesar de que los temas que explora son serios.

Estos directores, los hermanos Anthony y Joe Russo ("Captain America: Winter Soldier"), no le dan ese sentido de asombro que atestiguamos en otras películas de Marvel. A veces su pirotecnia excesiva me provocaba un sueño eterno. Y prefieren saturar esta secuela de "Winter Soldier" con motivaciones que parecen absurdas cuando se establece el dilema de la regulación de las actividades de los superhéroes. Ni siquiera hay motivos suficientes para que varios personajes busquen venganza. Prefieren los golpes que la diplomacia planteada. Al final de todas esas patrañas irresolubles, al final de la tontería de un villano desidioso, al final de ese giro que no sorprende, solo me quedaba el pensamiento de que no era lo que esperaba.

La mejor parte de la película y, quizá la más emocionante, es la secuencia del aeropuerto donde se desata un 'royal rumble' que involucra la facción de Iron Man (con The Vision, War Machine, Black Widow, Black Panther) contra la facción del Capitán América (Winter Soldier, Scarlet Witch, Hawkeye, Ant-Man, Falcon). Fue el único instante de la película donde mi cara se parecía a la de Krusty el payaso.

Asimismo la introducción del nuevo Spider-Man (Tom Holland) da mucha risa y hace que uno se olvide del ridículo bromance del Capitán América y de su amante Bucky Barnes/ Winter Soldier (Sebastian Stan) cuando se van de gira por el mundo.


Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 2 hr. 27 min.
País: Estados Unidos
Director: Anthony Russo, Joe Russo
Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely (Cómic: Mark Millar) (Personajes: Joe Simon, Jack Kirby)
Música: Henry Jackman
Fotografía: Trent Opaloch
Reparto: Chris Evans, Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Don Cheadle, Jeremy Renner, Chadwick Boseman, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Paul Rudd, Emily VanCamp, Tom Holland, Daniel Brühl


6/10

Ante el temor de las acciones de Superman se salgan de control, Batman enfrenta a Superman, mientras el mundo lucha por el tipo de héroe que realmente necesita. Con Batman y Superman luchando entre sí, una nueva amenaza, Doomsday, es creada por Lex Luthor. Todo depende de Superman y Batman para dejar de lado sus diferencias, junto con la Wonder Woman para impedir que Lex Luthor y Doomsday destruyan a Metrópolis.

Crítica de la película

Si hubiese sabido que Batman v Superman: Dawn of Justice es un trailer de más de dos horas y media de duración, me ahorraría el viaje al cine repitiendo el trailer de tres minutos en YouTube. Porque lo cierto es que es igual que el trailer. Y como ejercicio de superhéroes cae en lo genérico, en lo torpe, en lo predecible, en lo superfluo. Se repite una y otra vez con los excesos de pirotecnia visual y de subtramas que impiden que la crónica de Batman y de Superman fluya con cohesión.

En pocas palabras, la película es aburrida porque quiere contar una docena de cosas al mismo tiempo y está pobremente narrada. El anticipado pleito de Batman y Superman suelta el fárrago de una manera estrepitosa, por supuesto, con todas las escenas desatinadas que uno se pueda imaginar durante las fases que se desarrollan.

Y en efecto, comienza con un flashback donde vemos a Bruce Wayne (Ben Affleck) recordando cuando era un niño que atestiguaba el trágico incidente de la muerte de sus padres. Sabemos que eso lo marcó para siempre. Y más adelante eso juega un rol vital en el choque de titanes. Pero en ese momento narra otro suceso que cambió su percepción: la batalla en la ciudad Metrópolis entre Superman (Henry Cavill) y el General Zod; dos alienígenas que invadían la Tierra y que destrozaban todo a su paso. Wayne se queda asombrado y, además de ver a Superman como una amenaza para los habitantes del planeta, decide culparlo por la pérdida masiva de civiles.

Dieciocho meses después, Superman se ha convertido en una figura mesiánica que genera controversia en los círculos políticos estadounidense. Las personas lo ven como un Dios. Sin embargo, Clark Kent, con su identidad pública, ve a Batman como un tipo peligroso que pretende detener porque por las noches es un vigilante de Ciudad Gótica que combate el crimen con su propio código de justicia.

Lo que vemos aquí es sencillamente una balanza para desatar situaciones, porque todos ven a Superman como un enemigo; especialmente Lex Luthor, interpretado por un sobreactuado Jesse Eisenberg, quien influenciando a la Senadora June Finch (Holly Hunter) busca aplastar a Superman para juzgarlo en la corte por sus crímenes. ¿Por qué? No sé ¿era necesario? Tampoco lo sé. Quizás, porque quiere parecerse tanto al Joker, que sus características psicóticas rayan en lo absurdo. Su obsesión por crear kryptonita para destruir a Superman y crear metahumanos es una tontería.

Además, es excesivamente larga. Prolonga y dilata las acciones de Batman y Superman para introducir estúpidamente a los personajes secundarios con escenas que, a veces, son irrelevantes para el conflicto central. O sea, que Superman causa el lío y Batman y Wonder Woman (Gal Gadot) (¿Cuáles son sus intenciones?) entran en la ecuación para resolverlo; pero los demás son postalitas repetidas para adornar la trama. Algunos, como Lois Lane (Amy Adams), aparecen de golpe en varias escenas con motivos muy ingenuos. Otros como Martha Kent (Diane Lane), son una simple excusa para darle diálogos a un Superman que casi ni habla.

Pero no todo está perdido, porque Ben Affleck prueba, efectivamente que, es uno de los mejores interpretando a Batman. Es un Batman carente de escrúpulos morales. Y es lo más interesante. Su murciélago enmascarado es un hombre cínico de psicología compleja que, estando atrapado por un pasado trágico y turbulento, usa el terror y la violencia para combatir a los criminales; además de ser un detective veterano que los años le han caído encima. Asimismo, como Bruce Wayne tiene cara muy expresiva y, junto a su inseparable mayordomo, Alfred, muy bien interpretado por Jeremy Irons, crean un dúo dinámico que promete mucho.

De hecho, algunos de los momentos de la película logran que uno se sienta desesperado por ver una nueva película de Batman. Y la presencia de Batman capta nuestra atención más rápido que la de Superman. Los 20 años de experiencia en Ciudad Gótica lo hacen misterioso en un terreno que ya conocemos.

A pesar de presentar un mundo oscuro donde los superhéroes no brillan, esta película tuviera una trama estupenda si la historia profundizara las cuestiones filosóficas de la teología (simbolizada con Superman), la idea del hombre frente a una deidad y las alegorías políticas del poder; algo que sucede, pero con una ejecución empobrecida que no tiene mucho sentido por la forma en que se relacionan los personajes.

La carencia inmensa de Zack Snyder (300, Watchmen) para propiciar emociones se traga su gran espectáculo. Y es mucho más ridículo cuando recicla elementos narrativos de Man of Steel para el esperado festival de trompadas. ¿Y así piensa filmar The Justice League? ¡Por favor, alguien que lo detenga! Ahora sí es verdad que necesitamos a un superhéroe.


Ficha técnica:
Año: 2016
Duración: 2 hr. 31 min.
País: Estados Unidos
Director: Zack Snyder
Guion: David S. Goyer, Chris Terrio
Música: Junkie XL, Hans Zimmer
Fotografía: Larry Fong
Reparto: Henry Cavill, Ben Affleck, Gal Gadot, Jesse Eisenberg, Amy Adams



5/10

Un ex-operativo de las Fuerzas Especiales convertido en mercenario se somete a un experimento que lo deja con poderes de curación acelerada, adoptando el alter ego Deadpool.


Crítica de la película

 
La película de Deadpool se encontraba desarrollándose en Fox por más de diez años sin señales de progreso; probablemente por la violencia, la desnudez y los chistes grotescos que posee la historieta cuando presenta un antihéroe impertinente y hablador que rompe los estereotipos del cine de Marvel.

La idea de este spin-off de los X-Men del debutante Tim Miller ("el fantoche con el sueldo excesivo") es que la provocación entretenga y que los diálogos que escupe Deadpool logren que uno llore de la risa; olvidándose de la comedia ligera y orientando la película para un público adulto. Apuesta a la acción violenta y al humor negro más retorcido que se haya visto en una película de Marvel, claro, con el rol de Ryan Reynolds como Deadpool.

Y, digamos que la misma historia no se toma nada en serio. Y no le importa. Pero está bien contada. Comienza con una secuencia de apertura muy alocada donde Wade Wilson/Deadpool (Ryan Reynolds) se enfrenta a una pandilla para vengarse por lo que le hicieron, ya que ha sido víctima de un experimento que casi destruye su vida.

Pero Deadpool también tiene un pasado, y través de los flashbacks descubrimos su vida de mercenario y lo que lo ha llevado hasta ese punto. Asimismo, sabemos que detrás de la máscara de bromas ácidas se encuentra un individuo inseguro ante las apariencias y neurótico que hace lo que le da la gana pero con su propio sentido de moral.

Lo bueno es que conectamos rápido con el carisma del Mercenario Bocón porque sus ocurrencias rayan en lo ridículo. Está consciente de que es un personaje del cómic y no teme expresarlo con cada monólogo que sale de su boca. Comúnmente logra interactuar con el espectador en las escenas que rompe la cuarta pared. Y suponiendo que la película es narrada desde su punto de vista, sabemos que lo que vemos en pantalla ya ha pasado y es metaficcional.

La película asume un ritmo que se va volando principalmente porque conserva un estilo narrativo que es simple; es decir, nos damos cuenta de que hay un antihéroe, un villano, un mejor amigo, una chica, un par de situaciones y una historia de amor dentro de un relato de superhéroes. Aunque suene simple, resulta ingeniosa por la manera en que la sátira se apodera de todo, pues Deadpool se burla claramente de Ryan Reynolds (él mismo), de los X-Men y de Green Lantern; y provee muchísimas referencias descaradas de la sexualidad, de las relaciones, de las celebridades, de las películas de superhéroes y hasta de los cantantes de la cultura popular de los ‘80. Y es sumamente explícito.

Hay que reconocer que la película es un buen entretenimiento que se disfruta de principio a fin. Y Miller, en su debut como director, prefiere apoyarse más en el sarcasmo que en la pirotecnia para centrar la atención en Deadpool y mantenerse fiel al tebeo. También usa la buena música de Junkie XL en las escenas clave. Le queda balanceada cuando desarrolla el personaje con la chispa loca que lo caracteriza.

Al final hay chimichanga para todos, pues Deadpooles un film muy divertido para los adictos a las cintas de superhéroes que buscan algo atrevido para morirse de la risa. Lo cierto es que Reynolds ha hecho el papel de su carrera interpretando a uno de los antihéroes más chiflados del repertorio de Marvel. Y después de ver esta locura de película puedo garantizar que Ryan Reynolds será el enmascarado sarcástico durante mucho tiempo.

Ficha técnica:

Año: 2016
Duración: 1 hr. 48 min.
País: Estados Unidos
Director: Tim Miller
Guion: Rhett Reese, Paul Wernick (Personajes: Rob Liefeld, Fabian Nicieza)
Música: Junkie XL
Fotografía: Ken Seng
Reparto: Ryan Reynolds, Morena Baccarin, Gina Carano, T.J. Miller, Ed Skrein


7/10