Mostrando las entradas con la etiqueta Terror. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Terror. Mostrar todas las entradas

Siempre he creído que las galerías de arte son lugares muy interesantes. Conceden la libertad que los artistas necesitan para que puedan ser descubiertos y que sus obras sean expuestas ante un público amplio que los juzga mediante la observación. Uno va allí, camina por los pasillos, se codea con gente que supuestamente comparte el mismo gusto personal por el arte y disfruta apreciando las exhibiciones individuales o colectivas de pintores que, estando a las órdenes de los galeristas, esperan vender algún cuadro en su corta vida para entrar en el panteón de los grandes y no caer en el olvido absoluto. Y todo queda muy bonito y elegante por fuera, iluminado por la gallardía de los cuadros que adornan cada rincón de los corredores. Sin embargo, detrás de las cortinas se sostienen condiciones tan rígidas de valoración que simplemente se estrangula la ilusión de cualquier creador que desee acercarse. Es una cultura que establece como carente de valor todo lo que no entre dentro de sus términos limítrofes. En cada evento, suceden negocios bien turbios que desvalorizan la obra de arte y reducen al autor a una mera cifra comercial al servicio de la codicia.

Dan Gilroy, director de películas como la retorcida Nightcrawler y la insulsa Roman J. Israel, Esq., se propone abordar esa crónica de los vicios del galerismo en su nueva película titulada Velvet Buzzsaw. Y me resulta insólito y algo sorpresivo porque muchas veces he reflexionado sobre esa parte oscura de la industria del arte que, en ocasiones, pasa desapercibida. La esboza como una sátira sobre el mundo del comercio del arte y de las creaciones que son arrojadas al mercado de la competitividad agresiva y del dinero fácil, de la muchedumbre kitsch que habita las exposiciones para exhibir su frivolidad debajo de una máscara de hipocresía, de los que fingen un falsificado amor por el arte para alimentar la egolatría, presentado con un reparto de coral encabezado por Jake Gyllenhaal y René Russo (repitiendo con él desde su debut como director). También con una equilibrada dosis de terror psicológico que añade cierto nivel de sofisticación a las fórmulas esquemáticas del género, poniendo a los protagonistas a sufrir como víctimas en un denso aparato de delirios sangrientos desatado por un espectro inusitado. 

Rhodora Haze (Rene Russo) y Morf Vandewalt (Jake Gyllenhaal) en un fotograma de la película Velvet Buzzsaw. Imagen cortesía de Netflix.

La historia de la película se ambienta en el sector del arte en la ciudad de Los Ángeles y narra las vicisitudes de unos personajes muy peculiares. Comienza en una exhibición de arte en Miami en la que seguimos al crítico de arte Morf Vandewalt (Jake Gyllenhaal) cuando escanea con su ojo crítico los productos que son exhibidos allí. Morf es un hombre petimetre que usa su reputación para juzgar el destino de los trabajos artísticos. Y todos le temen a su criterio. En ese espacio, Morf se encuentra con Josephina (Zawe Ashton), una joven de acento británico que trabaja como asistente de una galerista muy reconocida y, también, con Rhodora Haze (René Russo), la apática dueña de una galería de arte. Luego con Gretchen (Toni Collette), una consejera de arte codiciosa que hace lo que sea para adquirir tablas valiosas y exponerlas en los museos de arte contemporáneo. Morf tiene una relación Josephina y trata de calmarla una vez que Rhodora la amenaza con arrebatarle su puesto laboral si no aumenta su desempeño.

Lo que Morf desconoce es que, días antes, Josephina se encontró por accidente una colección de pinturas en el edificio donde vive, pertenecientes a un viejo artista que, al fallecer, había expresado el deseo de que fuesen destruidas, algo que ella ve como una oportunidad para exhibirlas en la pinacoteca de Rhodora y enriquecerse con la venta. Las pinturas tienen una enigmática expresividad que hipnotiza a todos los individuos que la observan. Aunque los ejemplares consiguen la admiración de los espectadores, asimismo desatan una siniestra fuerza sobrenatural que intenta destruir la existencia de todos ellos.  

Josephina (Zawe Ashton) y Morf (Jake Gyllenhaal) en un fotograma de Velvet Buzzsaw. Imagen cortesía de Netflix.

Este collage de personalidades, interpretados por unos actores de primera categoría, son los sospechosos habituales del microcosmo del arte contemporáneo. Morf es el crítico de arte con un prestigio intachable y armado hasta los dientes de adjetivos para evaluar los paneles, sin importarle en lo más mínimo si las palabras de sus artículos hieren la sensibilidad del artista que ha pasado tanto trabajo para crear una obra. Se muestra como un individuo narcisista, frívolo, con una predilección por la prepotencia y el perfeccionismo. Josephina es la colaboradora de la galerista que sucumbe ante el oportunismo porque lo único que desea es probar el éxito y las riquezas que provee la parcela del arte. Es por esa razón que roba las pinturas y forja un trato con Rhodora, entregándoselas con el fin de obtener un beneficio una vez que se comercialicen. Rhodora, en cambio, es la galerista ambiciosa que entregaría su alma al diablo con tal de que las colecciones sean vendidas a los clientes; ostenta una posición de poder y la utiliza para monopolizarlo todo, subastar los bosquejos a precios exorbitantes y garantizar así la fortuna de otros artistas como Piers (John Malkovich) y Damrish (Daveed Diggs), quienes se niegan a participar en los comercios nebulosos de los galeristas para dedicar toda su pasión al oficio.

Aunque no todas las piezas preservan la misma consistencia, los personajes que veo son sólidos y muy complejos. Me cautivan cuando sus obsesiones son reveladas, como si se tratara de un retrato que refleja las miserias de los vividores que transitan por el orbe del galerismo y que repudian los sacrificios de los autores. Un mosaico de figuras vacías que prolonga el ciclo de cosificación del arte dentro de una burbuja económica y manipulan a su antojo a los artistas que dejan su creatividad detrás del lienzo. Son personas que descubren el significado del miedo y la inseguridad a través del espíritu torturado de un pintor que se revela contra la superficialidad y la ruindad de aquellos que se interponen en el camino del arte. Todos ellos, exceptuando  Piers y Damrish, son víctimas de la venganza programada del arte de Vetril Dease (personaje basado en la biografía del ilustrador marginal Henry Darger), el cual regresa para asesinarlos utilizando los trabajos de arte por los que ellos han sentido algún tipo de vilipendio.

Josephina (Zawe Ashton) horrorizada en un fotograma de Velvet Buzzsaw. Imagen cortesía de Netflix.

Gilroy, quien también ha firmado el guion, elabora la puesta en escena con un tratamiento estético que adorna los interiores por los que circulan los protagonistas, manteniendo en cada plano un equilibrio apropiado entre la belleza compositiva y la violencia estilizada, con colores impávidos que notifican la frialdad aparente de todos ellos. Logra secuencias impactantes, como la de Gretchen desangrándose frente a una escultura esférica, o la de Josephina con las láminas que salen de los cubículos con la intención de pintarla hasta ahogarla en un colorido mural. Sus personajes estimulan mis sentidos, son provocativos, especialmente el articulista Morf Vandewalt que interpreta el meticuloso Jake Gyllenhaal (una especie de parodia a la figura del crítico universal) y la magnética galerista interpretada por Zawe Ashton que, siendo desconocida para mí, estampa un rol de mucha intensidad que en ningún momento me permite quitarle los ojos de encima. Curiosamente en algunas escenas se aferra al sobreencuadre y al contraplano para construir planos subjetivos desde la óptica de los frescos que cuelgan de la pared, como si se tratase de objetos que contemplan a los observadores.

Morf Vandewalt (Jake Gyllenhaal) en un fotograma de Velvet Buzzsaw. Imagen cortesía de Netflix.

La película es estimulante cuando encuadra su crítica de los esnobistas del arte que están a merced de una represalia taumatúrgica, en un rompecabezas que maneja los mecanismos del horror supernatural y el slasher más recóndito para comunicar metáforas sobre la naturaleza de un arte que, como acto de invención humano, preserva su esencia en la eternidad, hallándose por encima de la descomposición moral y de cualquier avaricia corporativista. Posee diálogos sutiles, un ritmo que es constante, una química maravillosa del reparto y una artificialidad calculada que se corresponde correctamente con las frivolidades del mundillo del arte que se describe en la trama. Encierra una ambigüedad que la hace impredecible. Se trata de un regreso formal del señor Gilroy. Su concepto sobre los marchantes del arte es original, pesadillesco, escalofriante. Está ejecutada con un estilismo que me entretiene, caigo rendido inmundamente ante los efectos de su locura.

Ficha técnica
Año: 2019
Duración: 1 hr 53 min
País:  Estados Unidos
Director: Dan Gilroy
Guion: Dan Gilroy
Música: Marco Beltrami
Fotografía: Robert Elswit
Reparto: Jake Gyllenhaal,  René Russo,  Zawe Ashton,  Toni Collette,  John Malkovich, Tom Sturridge,
Calificación: 7/10






Sinopsis: En el despiadado mundo del comercio del arte, Josephina (Zawe Ashton) encuentra por accidente un auténtico tesoro: un viejo artista clandestino, tras fallecer, deja tras de sí una maravillosa colección de cuadros con el deseo expreso de que éstos fuesen destruidos tras su muerte. Decidida a sacar buena renta de ellos, Josephina comienza a exponerlos ante algunos de los pesos pesados de la industria, incluyendo a su jefa Rhodora (Russo), al crítico de arte Morf (Gyllenhaal), y a la coleccionistas de arte Gretchen (Collette). Aunque la obra del artista logra la admiración del público, también despierta algo imperceptible y siniestro que amenaza con castigar a aquellos que se han beneficiado de su trabajo.


Sinopsis: Kevin Lomax (Keanu Reeves) es un joven y brillante abogado que nunca ha perdido un caso. Vive en Florida y es feliz junto a su esposa Mary Ann (Charlize Theron). Un día, recibe la visita de un abogado de Nueva York que representa a un poderoso bufete que tiene la intención de contratarlo. Al frente de la prestigiosa empresa se encuentra John Milton (Al Pacino), un hombre mundano, brillante y carismático, que alberga planes muy oscuros con respecto a Lomax.

Ficha técnica
Título original: The Devil's Advocate
Año: 1997
Duración: 2 hr 24 min
País: Estados Unidos
Director: Taylor Hackford
Guion: Jonathan Lemkin, Tony Gilroy
Música: James Newton Howard
Fotografía: Andrzej Bartkowiak
Reparto: Keanu Reeves,  Al Pacino,  Charlize Theron,  Jeffrey Jones,  Judith Ivey,  Debra Monk, Craig T. Nelson,  Connie Nielsen,
Calificación: 7/10


Sospecho que al director Jordan Peele ha llegado a un estatus en el que puede hacer lo que le dé la gana en Hollywood. Las dos películas que ha dirigido (en el momento en que escribo estas líneas) no solo han revitalizado el decadente género del terror haciendo que muchísima gente se interese por ellas, sino que, también, han recaudado una millonada tal en la taquilla que, imagino que tiene muy contentos a los ejecutivos de la Universal para que él haga lo que desee. Una de ellas es Get Out, la ópera prima de bajo presupuesto con la que debutó en 2017 y con la que me propició muchos sustos cuando atestiguaba su tesis de terror social sobre los prejuicios raciales. El éxito garantizado de Get Out le hizo dirigir la otra película. Se trata de Us. Y es otra propuesta de terror con un comentario social, pero ahora apuesta por el clásico argumento del doppelgänger para crear algo insólito y visceral. 

Con esta película, Peele experimenta nuevamente con el terror psicológico y los subterfugios del subgénero de home invasion, pero con la intención de utilizar el tema del doble malvado para concebir una poderosa parábola sociopolítica sobre una desigualdad que está presente en todos los estratos de la sociedad estadounidense. Su narrativa es ligera, retorcida, inquietante. Casi no siento los sustos, pero el suspenso me atrapa. Los giros de la trama me sorprenden. La musicalización es correcta. Combina el ritmo con una porción mesurada de violencia, humor y una atmósfera tan apocalíptica como ilusoria. Cuando vislumbro esas lecturas, el miedo cobra sentido y me creo tan despavorido como la familia afroamericana que intenta sobrevivir a la catástrofe. Observo asimismo una estupenda actuación de la camaleónica Lupita Nyong’o. Su presencia eleva la narración que por intervalos es previsible. Es un ejercicio de género que, además de entretener con su horror fantástico, me invita a reflexionar.  

La historia de la película nos pasea por las vicisitudes de una familia afroamericana, desde la óptica de la matriarca, Adelaide Wilson (Lupita Nyong’o); una mujer que en la infancia, visitando un parque de diversiones con sus padres en la playa de Santa Cruz, sufrió un trauma psicológico al entrar en una casa maldita llena de espejos, descubriendo a una muchachita idéntica a ella. Superada la herida en la adultez, Adelaide vive con su esposo, Gabe (Winston Duke), y sus dos hijos, Zora (Shahadi Wright Joseph) y Jason (Evan Alex), en una residencia en California. Son una familia pudiente. Aprovechando el verano, deciden irse de vacaciones a una casa de veraneo situada en un bosque en los alrededores de un lago y muy cercana a la playa donde transcurrió el incidente de Adelaide. Todo sigue su curso normal. No obstante, una noche la familia recibe la visita inesperada de cuatro seres siniestros vestidos de rojo,  todos cogidos de la mano como si estuviesen simbolizando una unión. Se ponen en pie delante de la vivienda. Uno de ellos sostiene una tijera larguísima en sus manos. Adelaide y su familia se sienten amenazados. Y pronto descubren que los individuos fantasmales son los dobles de ellos mismos. 

Peele, con guion firmado por él mismo, evade los regodeos narrativos y las explicaciones innecesarias para ir directo al grano: a poner a la familia Wilson a sufrir en circunstancias aberrantes para que, en medio de la noche más aterradora y del amanecer de los muertos, se mantengan unidos ante la adversidad. El terror automatizado que atraviesan desnuda el lado más oscuro de la condición humana y logra que ellos puedan conocerse a sí mismos, mientras resisten a la invasión de gemelos anómalos con voces guturales. En el camino de ellos hay pugnas a tijerazos, niños incendiados como mártires, cadenas humanas a prueba de muros marca Trump y referencias bíblicas que reflejan el pandemónium. Peleando con su propia sombra, cada miembro de la familia Wilson aprende a superar sus temores internos, a remodelar lo que conocían como moralidad, a reflexionar sobre las cosas que deshumanizan y dividen al hombre. La más afectada es la protagonista, Adelaide, quien combatiendo a su doppelgänger, Red, conoce los males laminados en la realidad cotidiana como el hambre, la pobreza, la inequidad. Pero, también, aprende a ser una mujer robustecida que reconoce el significado verdadero de ser madre. 

Poco me importa que la trama elaborada por Peele no indague en la supuesta naturaleza de los dobles o en algunas situaciones arregladas a favor de la familia afroamericana, que bien podría salirse de los componentes del género. La hipérbole está justificada. Lo que me interesa es la manera tan lúcida en que son presentados los paralelismos alegóricos entre clases sociales. Entre los pobres y los ricos. Entre los negros y los blancos. Los claroscuros de cualquier colectividad capitalista. Las entelequias vestidas de carmesí encarnan las minorías de personas que viven oscurecidas en la miseria absoluta, que han sido evisceradas por la exclusión, que no tienen techo para vivir, que recogen el menú del basurero para encontrar algo de comida cuando tienen hambre, que visten de un rojo ensangrentado que evoca sacrificio para exigir un trato más humano, que manejan las tijeras para romper las cadenas de esa esclavitud. Se esconden tras las sombras de una mayoría de individuos que han sido iluminados con el bienestar social (simbolizado con conejos). La familia Wilson y la familia de vecinos caucásicos, Josh (Tim Heidecker), Kitty Tyler (Elisabeth Moss) y sus dos hijas, forman parte de esa división étnica y social que refleja, a modo de metáfora, la disconformidad engendrada por el mercantilismo más feroz en el mundo del consumo. 

Con estos textos sobre la pantalla, Peele edifica una película de terror novedosa que, a pesar de la aparente predictibilidad en la que sé con antelación que la familia negra va a subsistir por la fuerza, me ha mantenido enganchado del asiento durante dos horas que pasan volando. La estética de su mundo es pesadillesca, me resulta muy atrayente. El leitmotiv de Luniz, I Got 5 on It, me trae recuerdos. La actuación doble de Lupita Nyong’o me transmite espantos muy marcados. Lo más irónico, sin embargo, me pasó al salir del cine luego de verla. Caminaba por la acera en medio de la oscuridad. Era de noche. Llovía mucho. No tenía sombrilla. De repente, como la luz de un rayo en la tormenta más agitada, me iluminó un anuncio publicitario que decía: “todos somos iguales en dignidad y derechos.” Me detuve a pensar en medio de la lluvia. El anuncio me sacó una sonrisa de esas que son irónicas. Creo que a eso se refiere el “nosotros” de la película. Y su antítesis es el terror que todos ignoramos, ese que reside en nuestro interior que hace que nos fraccionemos.


Ficha técnica
Año: 2019
Duración: 1 hr 59 min
País: Estados Unidos
Director: Jordan Peele
Guion: Jordan Peele
Música: Michael Abels
Fotografía: Mike Gioulakis
Reparto: Lupita Nyong'o, Winston Duke, Elisabeth Moss, Tim Heidecker
Calificación: 7/10







Sinopsis: Adelaide Wilson es una mujer que vuelve al hogar de su infancia en la costa junto a su marido, Gabe, y sus dos hijos, para una idílica escapada veraniega. Después de un tenso día en la playa con sus amigos, Adelaide y su familia vuelven a la casa donde están pasando las vacaciones. Cuando cae la noche, los Wilson descubren la silueta de cuatro figuras cogidas de la mano y en pie delante de la vivienda.

Sinopsis: En una isla viven los Borg: Johan, que es pintor, y su mujer Alma. Sus vecinos, los siniestros Von Merken, poseen un círculo de amistades tan escalofriante que Johan comienza a obsesionarse con la idea de que los demonios lo acechan.

Ficha técnica
Título original: Vargtimmen
Año: 1968
Duración: 1 hr 30 min
País: Suecia
Director: Ingmar Bergman
Guion: Ingmar Bergman
Música: Lars Johan Werle
Fotografía: Sven Nykvist
Reparto: Max von Sydow,  Liv Ullmann,  Erland Josephson,  Gertrud Fridh,  Ingrid Thulin,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

En esta película sueca, Bergman experimenta con el terror psicológico para construir una tesis aguda sobre el adulterio, los celos y los miedos que constituyen la identidad, desde la óptica de un matrimonio que se resquebraja. Y todo es muy sutil, realista, casi autobiográfico. Me intriga la trama del pintor y su mujer que, aislados en una isla escandinava, se convierten en víctimas de un aquelarre de burgueses espectrales. Él, siente la culpa; ella, siente el dolor. En cada una de sus escenas se crea un hálito de pesadilla y de suspenso cuando son encuadrados con el uso del primer plano. Y también me agobia cuando sus rostros se bañan con esa iluminación intensa que los golpea desde arriba. Las actuaciones de los recurrentes de Bergman, Max von Sydow y Liv Ullmann, son estupendas y las percibo de tres dimensiones. Sus diálogos invocan la filosofía más destilada. El prolongado racconto es inteligible. El estilo de falso documental es ingenioso y metacinematográfico. Es una película menor en la prodigiosa filmografía del director, pero es una que no se olvida tan fácil una vez que se funde a negro.

El cine del director danés Lars von Trier siempre ha desatado polémica cuando presenta películas que resultan subversivas para los espectadores que actúan como los jueces de la moral, aunque eso no impide que casi todas sean maravillosas. Los temas edificados en sus películas hablan de la crueldad soterrada del mundo, de la angustia y el sacrificio de gente que es maltratada por una sociedad intolerante, de lo absurdo que puede ser la existencia ante el destino, de la sexualidad que desnuda los prejuicios del hombre y de la mujer, de la violencia que lleva la transgresión hasta los límites más insospechados de la censura, del arte que rompe con la estratósfera de la racionalidad. Está constituido de códigos abstractos y de una narrativa rigurosa que pueden partir de una provocación para suscitar una idea poética más elevada.

En su última película, The House That Jack Built, Von Trier hace justamente esto: provocar, pero regresando a la brillantez por la que se ha caracterizado su estilo, empleando el formalismo más rupturista para crear algo novedoso en el género del terror psicológico. Narra la historia de Jack, un homicida sofisticado, para elaborar una metáfora poderosísima sobre la función que tiene el arte como una forma de expresión humana alejada de cualquier rastro de moralidad; una que es universal y que, con insertos muy simbólicos, nos pasea por cosas tan preciosas como la música, la arquitectura, la escultura, la literatura, la poesía, la fotografía y la pintura. Sus diálogos tienen vocación por la filosofía más sobria, y la narración fluye como la barca de Dante en las aguas de la laguna Estigia.

La historia de la película, dividida en cinco incidentes sin orden cronológico específico, describe la vida de Jack (Matt Dillon), el asesino en serie que tiene el pasatiempo de ser misántropo, en el transcurso de 12 años durante la década de los setenta y los ochenta en el estado de Washington. En ese tiempo, manejando una peculiar camioneta roja, se dedica a buscar mujeres para asesinarlas brutalmente y almacenar sus cadáveres en un congelador industrial, donde las conserva cuidadosamente disecadas, pero lo hace con un propósito mayor. Como Jack ha fracasado como ingeniero, recurre a la arquitectura [del asesinato] para ser un artista, pues su sueño es construir una residencia gigante con los materiales adecuados [restos] para poder vivir. Para Jack, ultimar personas es una especie de arte. A lo largo del film, no obstante, por medio de una voz en off sostiene conversaciones con Verge (Bruno Ganz), un personaje misterioso que se halla fuera de campo, relatando a detalle los sucesos, algunas de las cuales incluyen el arte, la filosofía, la ética, la cultura y la mirada amoral que Jack tiene sobre el mundo.

El argumento de la película propone que el Señor Sofisticación (como la prensa apoda a Jack), con su gélida y compulsiva personalidad, visualiza una obra de arte en cada uno de los crímenes que ejecuta. Y el pensamiento de concebir una nueva obra le puede llegar a Jack en cualquier momento o calculando meticulosamente sus acciones, como en la escena en la que se encuentra a una mujer (Uma Thurman) estacionada en la carretera porque necesita ayuda y, luego de ayudarla, la mata golpeándola en la cara con un gato por hablar demasiado. También al presentarse en la vivienda de una señora fingiendo ser policía y un agente de seguros que, garantizándole un aumento de pensión, termina ahorcándola con sus propias manos cuando lo deja entrar. O la chocante escena en la que se va de picnic y de cacería por el bosque con una mujer y sus dos hijos y les dispara a sangre fría con un rifle de alto calibre, todo para componer un lienzo en la tierra con los cuerpos de los tres y varios cuervos muertos. 

El acto transgresivo, representado por "el homicidio", es la catarsis que libera al artista (Jack) de las cadenas de la crisis creativa, tal y como Jack le dice a Verge: “no mires los actos, mira las obras”.

La estética impecable de la cinta resalta la agitada subjetividad de Jack recurriendo a los medios usuales acomodados por Von Trier: una cámara en mano que sigue a Jack constantemente y que, a través de un montaje muy rítmico, intensifica su mirada con primeros planos agobiantes y con planos de inserto colmados de imágenes históricas que se yuxtaponen, paralelamente, a las contravenciones que realiza. La música extradiegética, que va desde Bowie hasta Bach, también sirve para precisar el estado de ánimo de Jack y para dimensionar su nivel de satisfacción tras una labor ejecutada. Asimismo, los instrumentos de trabajo con los que Jack compone las obras están pintados de un color rojo que simboliza, tanto las emociones que Jack siente al cometer el crimen, como la consecuente violencia y el peligro al que se exponen sus víctimas. Son recursos estéticos que fortalecen la naturaleza episódica del relato y la figura del protagonista.

Con esta fábula al servicio de la perversidad y del humor negro más consecuente, Von Trier esculpe nuevamente una película que es tan cautivadora como provocativa, con una actuación sumamente metódica de un soberbio Matt Dillon. Ilustra (con claras referencias a Blake, Alighieri, Delacroix, Goethe y el mismo cine del realizador) los claroscuros interminables de los mitos del artista, diciéndonos que este crea, destruye y está condenado a incinerarse en las profundidades de un infierno cuando abandona su arte, como le sucede a Jack, en una de las secuencias más magníficas y oníricas de toda la película, al ser interrumpido por la muerte (el Virgilio de la Divina Comedia) cuando intenta erigir su obra maestra alineando a cinco hombres amarrados de distintas etnias para dispararle a corta distancia con una sola bala, pero que, irónicamente, termina haciendo otra obra: su anhelada casa; acto que es una alegoría extraordinaria del potencial que tiene el arte para unificar a la humanidad y para condenar de manera maldita al poseedor del ingenio. Es una película fascinante.


Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 32 min
País: Dinamarca
Director: Lars von Trier
Guion: Lars von Trier
Música: 
Fotografía: Manuel Alberto Claro
Reparto: Matt Dillon,  Bruno Ganz,  Uma Thurman,  Riley Keough,  Sofie Gråbøl,
Calificación: 8/10







Sinopsis: Estados Unidos, década de 1970. Seguimos al brillante Jack durante un período de 12 años, descubriendo los asesinatos que marcarán su evolución como asesino en serie. La historia se vive desde el punto de vista de Jack, quien considera que cada uno de sus asesinatos es una obra de arte en sí misma.
Sinopsis: Laurie Strode llega a la confrontación final con Michael Myers, la figura enmascarada que la ha perseguido desde que escapó de la matanza que él cometió la noche de Halloween de hace cuatro décadas.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 46 min
País: Estados Unidos
Director: David Gordon Green
Guion: David Gordon Green, Danny McBride, Jeff Fradley
Música: John Carpenter, Cody Carpenter, Daniel A. Davies
Fotografía: Michael Simmonds
Reparto:  Jamie Lee Curtis,  Nick Castle,  Judy Greer,  Miles Robbins
Calificación: 7/10

Sinopsis: Alice (Madeline Brewer) es una cam girl que trabaja en una website para adultos y que intenta mantener su vida privada al margen. Un día, cuando intenta loguearse, descubre que alguien está utilizando su perfil: una réplica exacta de ella misma.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 34 min
País: Estados Unidos
Director: Daniel Goldhaber
Guion: Isa Mazzei
Música: Gavin Brivik
Fotografía:  Katelin Arizmendi
Reparto:  Madeline Brewer, Samantha Robinson, Patch Darragh
Calificación: 7/10
Sinopsis: Dos arqueólogos, padre e hijo, dirigen una expedición que está estudiando en Egipto la tumba de la reina Anaka. El padre comete el inmenso error de leer en voz alta un conjuro que devuelve la vida a Kharis, el guardián de la reina, el cual, a partir de ese momento, no tiene más objetivo que eliminar a quienes han turbado el reposo de Anaka.

Ficha técnica
Título original: The Mummy
Año: 1959
Duración: 1 hr 26 min
País: Reino Unido
Director: Terence Fisher
Guion: Jimmy Sangster
Música: Franz Reizenstein
Fotografía: Jack Asher
Reparto: Peter Cushing,  Christopher Lee,  Yvonne Furneaux,  Eddie Byrne,
Calificación: 7/10


Este año, como una de esas películas raras sacadas de la sección de medianoche del Festival de Cine de Sundance, se ha estrenado Mandy, un experimento etéreo y chocante que parece haber sido filmado en las profundidades de un géiser que estaba a punto de explotar. Porque estalla de estilo y de una minúscula sustancia. El mundo decadente que presenta lo pueblan gente muy maniática que está obsesionada con los cultos religiosos y motociclistas endemoniados que recorren las extrañas carreteras de un bosque maldito empañado de oscuridad. Hay sangre, violencia, una bestialidad que parece inescapable. Es de esas películas que, tarde o temprano, adquieren un estatus de culto por los elementos genéricos que la componen. El señor que la ha rodado es Panos Cosmatos (Beyond the Black Rainbow), quien en su segunda película demuestra que su estética está evolucionando hacia algo muy personal.

Cosmatos, apoyado de la lente del desconocido Benjamin Loeb y de una agobiante banda sonora del fenecido Johan Johansson, dirige una película extraña, visceral, visualmente impactante, con una estética hipnótica que construye atmósferas psicodélicas y personajes que solo aman la crueldad y la lobreguez. Y esos componentes estilísticos, además de homenajear algunas películas ochenteras de suspenso y de acción, y, hasta de contar con secuencias de animación, logran que uno se sienta acorralado por el espanto y las fuerzas siniestras que acechan a los protagonistas. Su filme también sirve como vehículo para que Nicolas Cage se trague la cámara y vomite planos de horror cuando el personaje que interpreta, Red, se enfrenta a unos tipos bien malos e intenta vengarse por el daño irreparable que le han causado.

Red es un leñador que vive en la oquedad de un bosque con la mujer que ama, Mandy (Andrea Riseborough). Es taciturno, algo reflexivo, pero algunos planos revelan que tiene un pasado que le ha hecho ser muy diestro con las armas de cacería como el arco y la flecha; posiblemente era un soldado o un cazador experimentado. Su novia, Mandy, quien es un subterfugio estructural para el detonante de venganza de la trama, es una muchacha de belleza fantasmagórica, vulnerable, fascinada con las novelas de fantasía que suele leer a diario en la tienda en la que labora. Ambos se enamoran para escapar de los problemas de su entorno. Pero un día cualquiera, teñido de un intenso color rojo que anuncia el peligro, Mandy se topa en el camino con los miembros de una secta que tiene la intención de raptarla. Y para Red, eso es solo el comienzo para descender al infierno por el camino de la brutalidad.

El relato de venganza de Red (Nicolas Cage) es algo sencillo y previsible, pero siempre es acogedor por el despliegue visual. Es la típica trama del hombre solitario que se aísla en el bosque con la mujer que quiere y que, al perderlo todo, decide vengarse con toda la barbarie que el mundo le pueda prestar. La única razón que tiene Red para acabar con el villano, Jeremiah (Linus Roache), y con los individuos de la secta Children of the New Dawn es, discúlpenme el spoiler, la "desaparición" de su esposa; la mujer que se rebela ante el supuesto poder de fanáticos que se han endiosado.

Los mecanismos compositivos refuerzan la subjetividad y el estado de ánimo de los protagonistas, Red y Mandy. Algunas veces son encuadrados con la intensidad de filtros de color (mayormente saturados de azules, rojos y magentas) que revelan lo que piensan cuando no dialogan: afecto, sueños, nostalgia, miedo, sospecha, muerte. En otras ocasiones, el uso expresivo de la sobreimpresión y de los primeros planos acompañan el color y un montaje trepidante para crear la sensación de psicodelia cuando están drogados bajo los efectos de las drogas alucinógenas, o cuando son víctimas de la agresión. Para el desarrollo de su historia la colorización es narrativa, y tiene un resultado que acrecienta el impacto visual en la segunda mitad.

La película, además de estar bien estilizada, comunica símbolos y metáforas de una tierra baldía en la que la moralidad se ha caído por un barranco, y de una religión decadente que contamina a los inocentes (a veces, muchachas jóvenes que lloran esperando su liberación) con una autoridad errática e irrefutable. En este caso, Red simboliza el hombre que mata al "dios" (Jeremiah) obsesionado con el egocentrismo y el cuerpo femenino, quemando sus ideologías sectarias, como si el viaje de venganza fuera una especie de catarsis redentora. Y si este es el inicio de la aterradora y fantástica dimensión en la que vive Red, estoy más que ansioso por ver lo que sigue.


Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 01 min
País: Estados Unidos
Director: Panos Cosmatos
Guion: Panos Cosmatos, Aaron Stewart-Ahn
Música: Jóhann Jóhannsson
Fotografía: Benjamin Loeb
Reparto: Nicolas Cage, Andrea Riseborough, Linus Roache,
Calificación: 7/10



Sinopsis: Red (Nicholas Cage) es un leñador que vive alejado del mundo junto al amor de su vida, Mandy (Andrea Riseborough). Un día, mientras da un paseo abstraída en una de las novelas de fantasía que suele leer a diario, Mandy se cruza sin saberlo con el líder de una secta que desarrolla una obsesión por ella. Decidido a poseerla a cualquier precio, él y su grupo de secuaces invocan a una banda de motoristas venidos del infierno que la raptan y, en el proceso, hacen añicos la vida de Red. Decidido a vengarse y equipado con toda clase de artilugios, pone en marcha una matanza que deja cuerpos, sangre y vísceras allá por donde pasa.


La época en la que vivimos ha manufacturado una serie de individuos obsesionados por los hábitos de las personas que siguen en las redes sociales, o en cualquier otro de medio tecnológico, quienes fácilmente se crean falsas expectativas de alguien; una imagen ilusoria producida por lo que ve en la superficie del perfil de esa persona y no por lo que verdaderamente es. En consecuencia, puede que algunos realicen esta acción con algo de ingenuidad, pero otros pueden trasladar su actividad al terreno de lo criminal y pueden afectar a la víctima hostigada. La realidad y el fantaseo colisionan. Y la cordura de la víctima se retuerce por causa de los extremos a los que llega el victimario que busca fisgonear con segundas intenciones. Nada es igual cuando la obsesión deja ciega a esta especie excesivamente acosadora conocida como “stalkers”.

Estos temas provocadores forman parte de lo que Steven Soderbergh quiere narrar en su nueva película, Unsane, un thriller psicológico que, además de ser un experimento, consigue que la intriga me deje tan perturbado como la protagonista. El tratamiento formal de Soderbergh, revelado por la destreza de filmarla con la cámara de un iPhone 7 Plus, construye la proeza visual de la película con fiereza, como un material crudo, encontrado, en el que la ambigüedad de ciertos planos me sumergen en el halo de peligro y claustrofobia que acecha a la muchacha acosada por sus temores y por el supuesto “stalker” que no la deja en paz porque no tiene otra cosa más que ser un psicópata de facto para que la historia tenga cierta coherencia.

Aunque el argumento de la película es simple, la protagonista, Sawyer Valentini, interpretada con bravura por Claire Foy, logra que uno se olvide de cualquier simplicidad por todos los problemas que tiene como una mujer encerrada en el manicomio del miedo donde se ha prohibido estar cuerdo. Es una mujer solitaria, de buen vestir y un poco egoísta. Ella ha salido corriendo de la ciudad en la que vivía porque piensa que un hombre, David Strine (Joshua Leonard), la ha estado “stalkeando” por mucho tiempo. Poco se sabe si el tal David existe, o si es el resultado de un trauma del pasado, pero lo cierto es que ha olvidado el incidente y ahora disfruta de su nuevo empleo en la ciudad en la que se ha mudado.

En un principio, Sawyer no sabe nada de esto porque la trama la trata bien para ocultar las sorpresas. Pero en una escena en la que coquetea en el bar con un hombre que conoce en una cita a ciegas por Internet, termina en su casa en un encuentro sexual que se transforma en pesadilla: observa que su pareja se convierte en su antiguo perseguidor, por lo que decide internarse en una institución psiquiátrica para que su inseparable amiga, la terapia, le ratifique que no está loca.

La naturaleza ciclotímica de Sawyer empieza a alterarse por el trato que recibe en este centro psiquiátrico que parece un cementerio, o la casa sombría de alguien que no ha visto la luz del sol en muchos años. Se torna violenta, malhablada y paranoica. Allí hace amigos, pero también enemigos. Y se complica aún más porque piensa que David, el “stalker”, se hace pasar por un enfermero del hospital. Pero, ¿es real o es producto de su mente? Es una ambigüedad que Soderbergh tiene muy clara por la manera novedosa de usar el encuadre para reforzar la subjetividad de la protagonista. Lo que ella piensa y percibe es lo que yo veo. Y es posible que se haya imaginado toda la trama de David, pero también es muy probable que haya sucedido por el estrés postraumático que le ha causado la situación.

Con claras referencias a películas clásicas similares como The Snake Pit (1948), de Litvak, y Shock Corridor (1963), de Fuller, Soderbergh utiliza el sanatorio mental como la metáfora de una sociedad en la que la mujer está siendo oprimida y manipulada por el hombre megalómano y lucha por escapar de la prisión del acoso sexual, pero no sin antes sufrir las consecuencias de su lucha. Liberarse de los prejuicios es la única opción. Su película es retorcida, siniestra, cercana al terror de serie B, un ejercicio de género de suspenso psicológico que me deja tan alienado como su protagonista kafkiana.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 38 min
País: Estados Unidos
Director: Steven Soderbergh
Guion: James Greer, Jonathan Bernstein
Música: David Wilder Savage
Fotografía: Peter Andrews
Reparto: Claire Foy, Juno Temple, Aimee Mullins, Jay Pharoah, Joshua Leonard

Calificación

7/10


Sinopsis: Una joven perseguida por un acosador es recluida contra su voluntad en una institución mental donde se ha de enfrentar a su mayor temor, pero ¿es real o es producto de sus delirios?...


Sinopsis:  La historia de una familia que sobrevive en una casa en el bosque cuidándose de no emitir ningún sonido. Si no te escuchan, no pueden cazarte.

Ficha técnica

Título original: A Quiet Place
Año: 2018
Duración: 1 hr 35 min
País: Estados Unidos 
Director:  John Krasinski
Guion: Scott Beck, Bryan Woods, John Krasinski
Música:  Marco Beltrami
Fotografía:  Charlotte Bruus Christensen
Reparto:  Emily Blunt, John Krasinski, Millicent Simmonds, Noah Jupe,
Calificación: 7/10 
Sinopsis: Un grupo de personas absolutamente heterogéneo desayuna en un bar en el centro de Madrid, pero un evento desafortunado los deja atrapados sin que puedan pedir ayuda. 

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 1 hr 42 min
País: España
Director:  Álex de la Iglesia
Guion: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría
Música:  Carlos Riera, Joan Valent
Fotografía: Ángel Amorós
Reparto: Blanca Suárez, Mario Casas, Jaime Ordóñez, Carmen Machi
Calificación: 7/10
Sinopsis: El conde Drácula decide abandonar su castillo de los Cárpatos y establecerse en Occidente. Pronto conoce a una joven de quien se enamora y a la que visita por las noches. Esta alarmante situación hace que la familia de la chica busque la ayuda del doctor Van Helsing. 

Ficha técnica
Título original: Dracula
Año: 1958
Duración: 1 hr 22 min
País: Reino Unido
Director: Terence Fisher
Guion: Jimmy Sangster 
Música: James Bernard
Fotografía: Jack Asher
Reparto: Christopher Lee,  Peter Cushing,  Michael Gough,  Melissa Stribling
Calificación: 7/10
Sinopsis: Un virus que impide controlar los impulsos es detectado en un bufete de abogados que acaba de librar de un cargo de asesinato a un infectado. Con el edificio en cuarentena, se desata un verdadero infierno en el interior. Mientras, un empleado que acaba de ser despedido y una clienta furiosa deberán luchar para llegar a la planta de ejecutivos, en un desesperado ascenso a contrarreloj.

Ficha técnica
Título original: Mayhem
Año: 2017
Duración: 1 hr 26 min
País: Estados Unidos
Director: Joe Lynch
Guion: Matias Caruso
Música: Steve Moore
Fotografía: Steve Gainer
Reparto: Steven Yeun,  Samara Weaving,  Steven Brand,  Caroline Chikezie
Calificación: 7/10
Sinopsis: Dos agentes, un humano y una demonio voluptuosa, intentan proteger a un signatario de una ceremonia de paz entre el mundo humano y el "mundo negro" de los demonios radicalizados.

Ficha técnica
Título original: Yôjû toshi
Año: 1987
Duración: 1 hr 22 min
País: Japón
Director: Yoshiaki Kawajiri
Guion: Kisei Choo
Música: Kinichi Ishikawa
Fotografía: Animación 
Reparto (voces):  Yûsaku Yara, Toshiko Fujita, Ichirô Nagai
Calificación: 7/10
Sinopsis: Las hermanas Jane y Blanche Hudson fueron estrellas infantiles de Hollywood, pero sus carreras siguieron trayectorias muy distintas. Mientras que Jane, al crecer, fue olvidada por el público, Blanche se convirtió en una actriz de éxito. Tras un misterioso accidente de coche, Blanche quedó postrada en una silla de ruedas al cuidado de su hermana Jane, que disfruta atormentándola.

Ficha técnica
Título original: What Ever Happened to Baby Jane?
Año: 1962
Duración: 2 hr 14 min
País: Estados Unidos
Director: Robert Aldrich
Guion: Lukas Heller
Música: Frank De Vol
Fotografía: Ernest Haller
Reparto: Bette Davis, Joan Crawford, Victor Buono, Wesley Addy, Julie Allred
Calificación: 8/10

Mira la película completa



Sinopsis: Max Renn, un aburrido operador de televisión por cable, descubre un día una televisión "real" llamada Videodrome. Una palpitante pesadilla de ciencia-ficción que nos muestra un mundo en el que el vídeo puede controlar y alterar la vida humana. 

Ficha técnica
Título original: Videodrome
Año: 1983
Duración: 1 hr 27 min
País: Canadá
Director: David Cronenberg
Guion: David Cronenberg
Música: Howard Shore
Fotografía: Mark Irwin
Reparto:  James Woods,  Deborah Harry,  Sonja Smits,  Jack Creley
Calificación: 7/10
Sinopsis: "D" ha sido contratado para localizar a Meier Link, un poderoso vampiro que ha secuestrado a una chica humana, Charlotte Elbourne. Las órdenes de "D" son claras, encontrar a Charlotte a cualquier precio y traerla de vuelta. Por primera vez "D" se enfrenta a serios competidores, los Hermanos Markus, también contratados con el mismo fin. "D" deberá interceptar a Meier y superar a poderosos adversarios en una carrera mortal a contratiempo. 

Ficha técnica
Título original: Vampire Hunter D: Bloodlust (Banpaia Hantā Dī: Buraddorasuto)
Año: 2000
Duración: 1 hr 43 min
País: Japón
Director: Yoshiaki Kawajiri
Guion: Yoshiaki Kawajiri
Música: Marco D'Ambrosio
Fotografía: Animación 
Reparto (voces): Hideyuki Tanaka, Ichirô Nagai, Kôichi Yamadera
Calificación: 7/10
Sinopsis: Un joven viajero, Allan Gray, se aloja en un extraño castillo, cuya atmósfera densa y enrarecida recuerda la de las pesadillas. El joven comienza a tener espeluznantes visiones, de las cuales la más terrible es el descubrimiento de una mujer inconsciente que ha sido atacada por un vampiro en forma de bruja.

Ficha técnica
Título original: Vampyr
Año: 1932
Duración: 1 hr 23 min
País: Alemania
Director: Carl Theodor Dreyer
Guion: Carl Theodor Dreyer, Christen Jul
Música: Wolfgang Zeller
Fotografía: Rudolph Maté
Reparto: Julian West,  Sybille Schmitz,  Henriette Gérard,  Jan Hieronimko
Calificación: 7/10
Sinopsis: Mientras una mujer y su pequeña hija intentan sobrellevar el terror del Teherán islamista de los años 80, un ser misterioso empieza a aparecer en su casa. 

Ficha técnica
Título original: Under the Shadow
Año: 2016
Duración: 1 hr 24 min
País: Reino Unido
Director: Babak Anvari
Guion: Babak Anvari
Música: Gavin Cullen, Will McGillivray
Fotografía: Kit Fraser
Reparto: Narges Rashidi,  Avin Manshadi,  Bobby Naderi,  Ray Haratian
Calificación: 7/10